Hoy quiero compartir con ustedes un tema que me encanta y que se origina con la historia de uno de los hombres más reconocidos de la Biblia, como lo fue el rey David, quien se enfrentó a un gigante literal y a muchos otros gigantes que atacaron a su vida diaria e interna.

Antes de ser rey, David era un joven pastor, el más pequeño entre sus hermanos. Mientras cuidaba de las ovejas desarrolló destrezas muy importantes para defenderse a si mismo y su rebaño de los peligros del campo, una de esas destrezas fue como defender a sus animalitos de fieras como osos, leones y otras criaturas salvajes.

Un día su pueblo Israel tuvo que enfrentarse a uno de los ejércitos más desafiantes de su era, como eran los filisteos, este ejército estaba compuestos de hombres guerreros armados y con corazas muy fuertes, muy difíciles de penetrar, enfrente de ellos iba uno de los gigantes más temibles del ejercito: Goliat, el cual desafiaba continuamente al ejército de Israel.

Cada día les gritaba y les decía que le enviaran el hombre más fuerte que ellos tuviesen para destruirlo. Los Israelitas estuvieron acampando cuarenta días sin hacer nada por miedo a perecer en las manos del gigante.

El papá de David lo llamó de donde él estaba con sus ovejas y lo envió al campo de batalla para que llevara comida a sus hermanos. Cuando llegó, oyó los insultos del gigante, lo cual le indignó tanto que se ofreció para pelear con el gigante.

Tanto el rey como sus hermanos dijeron que él era sólo un muchacho y el gigante era un hombre de guerra, paladín entre su ejército. De todas maneras David quiso enfrentarse al gigante pues se acordó que en el campo él se había enfrentado a las fieras y también se acordó que Jehová Dios era su Dios y que en el nombre de Jehová él había hecho muchas hazañas.

Finalmente le dejaron pelear y fue así que tomó una honda y cinco pequeñas piedras y la lanzó sobre el gigante diciendo “tu vienes a mí con espada y jabalina más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos a quien tú has desafiado”, y fue así que con una sola piedra trajo abajo al gigante, derrotándolo.

Cuando vemos esta historia nos parece muy bonita y nos alegra la disposición de David, sin embargo la mayoría de la humanidad se tiene que enfrentar a gigantes todo los días. Muchas veces la persona se encuentra en una situación sin salida, pues sus problemas se han convertido en gigantes de una magnitud incomparable, muy difíciles de enfrentar.

Estos gigantes se levantan en todo ámbito de tu vida en toda área y en todo lugar, es por eso que debemos de tomar lección de esta historia, no hay gigante muy grande que usted no pueda traer abajo en su vida, llénese de fe, tome todas las destrezas que haya aprendido en la vida y mire si algunas de ellas le ayudan a traer abajo al gigante que se burla de usted.

Acérquese a Dios y pídale que lo ayude a salir de su situación, no importa cuál sea, El le puede ayudar y sobre todo pídale que lo llene de valor, que le ayude a perder todo temor, que es el gigante más grande que ataca a mucha gente. Luego no posponga lo que tiene que hacer, pues mientras más posponga la salida, más grande se vuelve el gigante. Siempre recuerde que si Dios está con nosotros ¿quién contra nosotros?

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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