Si ha viajado por las empinadas montañas de Carolina del Norte puede que haya visto unas señales de aviso que dicen: Camiones, se acercan a una pendiente en cinco millas, más adelante se puede ver otro letrero que dice: Rampa de escape para camiones (Truck Escape Ramp). Si se fija bien, junto a este letrero se puede mirar un camino de arena al lado de la pendiente ¿para qué sirve eso?

Una rampa de emergencia o de escape para camiones es una larga vía paralela construida junto a las autopistas principales, especialmente en tramos de descenso, y suelen estar cubiertas con una gruesa capa de arena o gravilla, con tamaño suficiente como para dar paso a un camión de grandes dimensiones.

Cuando cualquier vehículo baja por una pendiente pronunciada, como en áreas montañosas, es normal que tenga la tendencia a ir más rápido. Pero si el conductor de un camión no comienza a frenar con mucha anticipación, viaja muy a pisa y está muy cargado, los frenos se pueden sobrecalentar y fallar por un uso excesivo. Estas rampas de escape están diseñadas justamente para que si esto ocurre se pueda evitar una tragedia, y el conductor entre allí.

Solo puedo imaginar la cara de susto de un conductor de camiones que se ve forzado a entrar en esta rampa. Las cosas dentro de la cabina saltan por todas partes, el camión hace mucho ruido, hay humo en las llantas, pero al pasar por este terreno irregular se consigue disipar la velocidad del camión de manera rápida, controlada y relativamente inofensiva, permitiendo al conductor detener su vehículo con seguridad.

Cuando el conductor lanza el camión a la rampa hay un gran estruendo, pero luego todo se vuelve apacible, pues el conductor queda a salvo, puede descansar, hacer los ajustes necesarios y prepararse de nuevo para seguir con su viaje, sin volver a cometer los mismos errores.

Haciendo una analogía, durante los últimos años he visto como nuestro mundo se ha estado precipitando en una pendiente cada vez más acelerada de consumismo. Los días que las familias usaban para estar juntas y compartir como la Pascua, el Día de Acción de Gracias, o la Navidad, se convirtieron en días de compras masivas, en épocas de peleas familiares.

En las actividades diarias no era raro ver padres y madres distantes, super ocupados. Cuando los hijos preguntan ¿por qué no pasan más tiempo con ellos? los padres contestan: todo lo que hago lo hago por ti. Pero lo único que quiere el hijo es un poco de tiempo con sus padres.

Los gobiernos y los líderes en altos mandos se ofenden y se pelean como perros y gatos a la luz de toda una nación que espera que ellos sean un ejemplo. El egoísmo y el deseo de triunfar los ha segado y solo piensan en ellos mismos.

Hoy me pregunto, ¿será que no le hemos puesto atención a los avisos de alerta en el camino, que íbamos a entrar en una zona peligrosa y no hicimos caso? Hoy el mundo se ve obligado a suspender muchas de sus actividades cotidianas. ¿Qué podemos aprender de esta experiencia?

A nivel espiritual Cristo es esa rampa invisible que se divisa en tu camino y donde te puedes lanzar para hallar refugio. Usa este tiempo para estar más cerca de tu familia, no de tu teléfono. Reflexiona, cambia de rumbo y aprende a viajar más despacio siempre viendo los avisos que Dios te da.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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