No cabe duda que nuestra nación y el mundo están en crisis. Masacres por dondequiera, países enteros en crisis política, miles y miles de inmigrantes cruzando fronteras corriendo de la muerte, y como si fuese poco, también la naturaleza se ha tornado violenta, arrasando con todo lo que está a su paso, inundaciones, tormentas eléctricas, tornados y vientos fuertes se registran en todas partes de la Tierra.

Es realidad y no una pesadilla que todo lo antes mencionado está ocurriendo y otras situaciones que ni si quiera se pueden enumerar porque son muchas para poder hacerlo. La violencia está tomando auge a una velocidad tan aterradora que es casi como una película de terror. La pregunta es: ¿Qué está pasando? ¿Qué es todo esto que se ha desatado? ¿Habrá una razón y consecuentemente una respuesta para parar todo esto?

Personalmente he visto que muchos en su desesperación buscan respuestas en los brujos, quieren saber que va pasar con ellos y sus familias. Los brujos se valen de la desesperación de la gente para ganancias deshonestas, pues ellos mismos no saben qué hacer con sus vidas porque también están en crisis. Muchos se esconden detrás de las drogas, el alcohol, los juegos virtuales, la pornografía, y los clubs donde se encuentran otros en la misma situación.

En el pasado, la iglesia se apartaba de lo secular para poder darle paso a lo espiritual, pero muchas iglesias en este momento se han alineado con el mundo secular, al punto que lo espiritual ha quedado en un segundo y tercer lugar. Se están preocupando más de eventos para la diversión que eventos de oración, más dar de comer el pan material que dar el pan espiritual. Esta decadencia espiritual ha hecho que millones de personas se refugien en otras cosas en busca de paz para sus corazones, los cuales no encuentran sosiego.

Creo que la respuesta a un cambio es que los corazones se tornen a Dios, ya que la gente en estos tiempos se ha olvidado de Él, su casa está abandonada, las bancas solitarias, y los altares vacíos de gente que verdaderamente le quiera buscar. Se necesita volver a tener una relación genuina con Dios y pedir perdón por la manera desenfrenada y sin ley que se ha estado viviendo hasta ahora. Dios nunca cambia tampoco se mueve de donde está, son los humanos que se van de El buscando respuestas por todos lados, cuando la respuesta solamente está en Jesucristo el hijo de Dios.

Porque sabemos que solo Dios puede cambiar el futuro y la situación donde vivimos, hoy termino haciéndole una invitación para orar y buscar el divino socorro de Dios. El fin de semana salga de su casa, traiga a su familia a la iglesia, no importa cómo, pero este es el tiempo de clamar y de humillarnos delante del único que nos puede dar la protección y la paz que necesitamos durante estos tiempos de peligro y desesperación.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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