Una nueva ayuda se puso en marcha de forma piloto como Programa de Ingreso Básico Universal, que consiste en un cheque de 500 dólares.

Lugares desde Compton, California, hasta Richmond, Virginia, están probando programas de ingresos garantizados. Luego de que la pandemia dejó inactivos a millones de trabajadores están cobrando fuerza.

Ahora se suma Nueva York, donde Annette Steele, que no es indigente ni desempleada, recibirá ayuda como parte del programa experimental de ingreso básico universal.

¿Qué es y a quiénes beneficia el Programa de Ingreso Básico Universal?

Se trata de un programa piloto financiado por donaciones privadas, que brinda $500 por mes en pagos sin ataduras. En principio, 100 residentes del condado de Ulster que ganen menos de $46,900 al año recibirán los $500 al mes durante un año. 

Había más de 4,200 solicitantes para el programa en un condado de 178,000 personas.

El umbral de ingresos se basó en el 80 % del ingreso medio promedio del condado. Esto permite incluir tanto a los pobres como a una parte de la clase media. Esta última se integra por personas con estrés financiero, pero que normalmente no califican para la ayuda del gobierno en función de los ingresos.

Los destinatarios del dinero pueden gastarlo como deseen. Sin embargo, pero se les pedirá que participen en encuestas periódicas sobre su salud física, salud mental y situación laboral.

El Centro de Investigación de Ingresos Garantizados de la Universidad de Pensilvania evalúa el programa piloto.

¿Es bueno o malo dejar que gasten la ayuda en lo que quieran las personas?

Para los investigadores, el piloto podría darles una imagen más completa de lo que sucede cuando garantizas una vida básica a una variedad de personas.

Stacia West, cofundadora del Center for Guaranteed Income Research, está interesada en ver cómo se compara el gasto con ciudades como Stockton, California, donde más de un tercio se destinó a alimentos.

Sabiendo lo que sabemos sobre las barreras al empleo, especialmente en las áreas rurales, podemos ver más dinero destinado al transporte de lo que hemos visto antes en cualquier otro experimento. Pero queda por ver″.

Los defensores de los ingresos garantizados dicen que los beneficiarios pueden decidir cómo gastar mejor el dinero.

El objetivo final para varios defensores es un ingreso básico universal, o RBU, que distribuiría programas de pago en efectivo para todos los adultos.

Por su parte, los críticos de los programas de transferencia de efectivo se preocupan por su efectividad y costo en comparación con los programas de ayuda que destinan fondos para alimentos, refugio o ayuda para criar a los niños.

Al profesor de economía de la Universidad de Drake, Heath Henderson, le preocupa que los programas pierdan de vista a las personas más necesitadas que tienen menos probabilidades de postularse, incluidas las que no tienen hogar.

Si bien hay ocasiones en que las personas podrían beneficiarse de una inyección de efectivo, es poco probable que el dinero aborde los problemas estructurales que retienen a las personas, como la atención médica y las escuelas inadecuadas, dijo.

Si seguimos pensando en remediar la pobreza en términos de arrojar dinero en efectivo a la gente, no estás pensando en las estructuras que reproducen la pobreza en primer lugar y realmente no estás resolviendo el problema en absoluto”, dijo Henderson.

Escrito para La Noticia con información de AP.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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