Los narcocorridos son un reflejo de la sociedad mexicana. La mezcla entre los ritmos de la música regional y la osadía de evidenciar las furtivas prácticas del narcotráfico hacen que este género se siga escuchando con fuerza. Y el nombre de Chalino Sánchez sigue tan vigente como antes.

El cantante era conocido como ‘El Rey del Corrido’ y fue asesinado en su natal Sinaloa el 16 de mayo de 1992, cuando apenas tenía 31 años de edad.

De acuerdo a las investigaciones, Chalino fue interceptado por sujetos vestidos de policías en las calles de Culiacán, un día después de haber ofrecido un concierto en el Salón Bugambilias.

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En pleno escenario, el cantante recibió una amenaza de muerte, por lo que se aisló en su residencia esa noche. Sin saber que la tragedia llegaría al día siguiente.

La mañana del 17 de mayo, su cuerpo fue encontrado con dos heridas de bala en la cabeza. La consternación llegó para los miles de fans que tenía El Rey del Corrido’.

La música de Chalino sonaba con gran fuerza incluso en territorio estadounidense, sobre todo en el estado de California, donde llenaba donde quiera que se presentara gracias a su auge entre la comunidad latina.

Al igual que muchos mexicanos, viajó a Estados Unidos como indocumentado en 1977, con apenas 17 años, intentando lograr el 'sueño americano'.

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De la mano de su música logró abrirse hueco en la cultura regional mexicana con los famosos corridos que en esa época no eran tan escuchados, pero que a día de hoy se han convertido parte del folclor mexicano.

Algunos reportes apuntan que los narcocorridos se crearon en Estados Unidos, más precisamente en Texas, en 1931 con “El Pablo que era temido en toda la frontera" y "Al que han de matar".

Posteriormente, casi medio siglo después, retomaron vigencia con Chalino y los Tigres del Norte.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...