Para muchas personas no hay fiesta sin alcohol, por ello no es extraño notar que justamente , un mes caracterizado por fiestas navideñas y de fin de año, sea una época en donde suban los casos de conductores ebrios que terminan tras las rejas, en el hospital, o la morgue. Tristemente para unos cuantos esto es normal, pero lo cierto es que más allá del peligro que significa que una persona opere un vehículo bajo la influencia del alcohol, ahora se suma una nueva razón para que los inmigrantes no beban durante las fiestas: sus trámites migratorios podrían ser negados.

El Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) anunció que sus oficiales comenzarán a negar los trámites migratorios de personas que tengan dos o más condenas por haber conducido bajo la influencia del alcohol.

Este anuncio es una ampliación de un dictamen del Fiscal General y la Oficina de Revisión de Casos de Inmigración (EOIR) emitido , que dejó como precedente que si un inmigrante tiene dos o más condenas por conducir bajo la influencia de una substancia, como el alcohol o las drogas (DUI), será considerado como una falta de buen carácter moral bajo la Ley de Inmigración y Nacionalidad.

Anteriormente, esta política era aplicada solamente en casos cuando un indocumentado, quien está casado con una residente o ciudadana americana, y tiene hijos menores de 21 años, solicita la cancelación de una orden de deportación por tener más de 10 años en Estados Unidos. El anuncio expande esta norma a otros trámites migratorios, como la solicitud de residencia, o la ciudadanía, lo cual eventualmente puede llevar a una persona a la deportación.

El USCIS afirmó que estas actualizaciones a la política de buen carácter moral son aplicables a cualquier caso presentado o pendiente a partir del .

En Carolina del Norte se ha visto una dramática disminución en el número de conductores latinos con cargos por manejar bajo la influencia del alcohol (DWI), en los últimos diez años.

De acuerdo a las estadísticas de las cortes del estado, de los 72,421 cargos por este delito que se contabilizaron durante el año fiscal en el estado, al menos 12,030 fueron de latinos. En ese entonces la población latina en Carolina del Norte llegaba a las 600,000 personas. Luego de una década, en el año fiscal de los 52,940 casos de conductores ebrios 5,388 fueron latinos, lo que representa una disminución del 56. Pese a este descenso, todavía queda mucho por hacer.

Pese a esto, el conducir en estado de ebriedad fue una de las principales causas de arresto de latinos en Charlotte en , según estadísticas del Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD). Por su parte este delito fue la principal causa por la que los inmigrantes fueron arrestados y procesados por el programa de deportación 287(g) en el condado de Wake durante .

Un reporte de la Unidad de Seguridad Vial del Departamento de Transporte de Carolina del Norte del año pasado, indica que el consumo de licor estuvo ligado con la muerte de conductores latinos entre y , más que ninguna otra circunstancia o condición física detrás del volante, en diferentes grupos de edades.

No es verdad que el alcohol sea el ingrediente indispensable para una celebración, la compañía de sus seres queridos sí lo es. Si al final decide beber en una reunión social, pida un taxi, un Uber, o quédese a dormir en la casa del amigo o familiar que lo invitó a beber, no se corra el riesgo de exponerse a una deportación y ser separado de su familia.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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