A la hora de usar nuestros recursos (tiempo, dinero, esfuerzo) es muy importante que tengamos perfectamente clara la distinción entre gastar e invertir.

En simples términos económicos, gastar es comprar algo (o pasar tiempo haciendo algo) que realmente no necesita sino que desea y que disfrutará por un momento. Por otro lado una inversión es comprar algo (o pasar tiempo haciendo algo) que a mediano o largo plazo le dará más dinero o le generará algún beneficio mayor.

A veces es difícil diferenciar si algo es un gasto o una inversión, especialmente si no tenemos metas (económicas, familiares, profesionales) establecidas. Por ejemplo, si mira en una tienda un letrero que dice: 75 de descuento en pantalones jeans, uno puede pensar, que buena oferta, voy a ahorrar, me compraré tres o cuatro. Pero antes de actuar de forma impulsiva analice ¿realmente es un ahorro? ¿Verdaderamente necesita otros tres o cuatro jeans, o los que tiene en casa aún están bien?

Veamos otro ejemplo: Ver varios partidos de fútbol por televisión ¿Es un gasto o una inversión de tiempo? A menos que alguien le pague por esa actividad, mirar un interminable desfile de torneos deportivos por televisión es un enorme gasto. No solo debe pagar por su suscripción de cable (a veces se paga extra por determinado evento deportivo), las dos horas o más que estará sentado comiendo golosinas y bebiendo gaseosas o cerveza, van a afectar negativamente su salud, especialmente si usted acostumbra a hacer esto con regularidad. Y al final, el saber si un equipo ganó o perdió no le ayudará a pagar sus cuentas.

Ahora pregúntese: Jugar un partido de fútbol ¿Es un gasto o una inversión? Si usted hace deporte a largo plazo eso beneficiará su salud y si lo hace de forma regular podrá prevenir costosas enfermedades. En los deportes (al igual que en la vida) es mejor ser protagonista que espectador.

El investigador Thomas Corley, pasó cinco años estudiando los estilos de vida de las personas ricas (con un patrimonio neto líquido de 3.2 millones o más) y las pobres (con un ingreso anual de 35,000 o menos). Sus conclusiones están publicadas en el libro Hábitos de los ricos: los exitosos hábitos diarios que hacen las personas acaudaladas (Rich Habits: The Daily Success Habits Of Wealthy Individuals). Miremos algunas cifras:

  • Un 44 de los ricos se despierta tres horas antes de la hora de entrada en su trabajo, frente al 3 de los pobres que hace esto.
  • Un 76 de los ricos realizan ejercicios aeróbicos cuatro días a la semana. Frente a un 23 de los pobres.
  • El 70 de los ricos comen menos de 300 calorías de comida chatarra por día. En contraste 97 de las personas pobres come diariamente más de 300 calorías de comida chatarra.
  • El 81 de los ricos mantiene una lista de tareas pendientes, en contraste el 19 de los pobres lo hace.
  • Un 88 de los ricos lee 30 minutos o más cada día, pero no leen novelas o cuentos, sino material que los ayude en su educación o su carrera, frente al 2 de los pobres.
  • El 67 de los ricos mira una hora o menos de televisión al día, frente al 23 de los pobres.

Si bien es cierto que la pobreza y la riqueza están ligadas a factores económicos y sociales como la accesibilidad a la educación o las oportunidades y al ambiente familiar en el que una persona se desarrolla, también es cierto que pequeñas acciones diarias pueden hacer una gran diferencia en nuestras vidas pues los hábitos, buenos o malos, son los que forjan nuestro carácter.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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