Una mujer de 28 años que estaba embarazada y fue reportada como desaparecida, aparentemente no tenía hogar.

Pero una nueva versión sobre Brittany Smith hace un poco más caótica su historia.

A pesar de estar embarazada, habría estado viviendo en una tienda de campaña, según un hombre que trató de ayudarla.

Dale Williams, propietario de una casa de Wendell, aseguró que permitió que Brittany Smith se quedara en el bosque detrás de su casa con su novio.

La embarazada y su pareja se quedaron sin casa

Eso, después de que la pareja fuera expulsada de una casa donde estaban asentados.

"Obtuvieron una casa de camping y preguntaron si podían montarla aquí", dijo Williams a WRAL.

Esperaba que sería una estadía de un par de semanas prolongada por meses.

"La abuela de Brittney le compró un calentador y pusimos una línea telefónica en un tomacorriente para que pudieran tener calefacción", abundó.

"He estado lavando su ropa y venían a ducharse”, explicó.

Williams sostuvo que, aunque Smith podría tener peleas a gritos con su novio, él no podría ser responsable de su desaparición.

"Creo que es un poco ridículo implicarlo porque no conduce. No tiene automóvil", dijo Williams.

Varios días sin saberse de su paradero

Smith, que tiene 28 años, mide 4 pies y 11 pulgadas de alto y pesa 115 libras, fue vista por última vez en la propiedad de Williams en la cuadra 200 de Fox Run Drive el jueves pasado.

Los ayudantes del alguacil del condado de Wake dijeron que también podría haber sido vista en la cuadra 7000 de Hodge Road.

El lunes, después de que se encontró un cuerpo en Raleigh en Allen Drive, cerca del río Neuse, algunos miembros de la familia le dijeron a WRAL que creían que era Smith.

No obstante, el alguacil del condado de Wake, Gerald Baker, no dio pistas de que fuera ella.

"Tenemos muchas personas que están preocupadas por el paradero de esta joven. Es una hija. Es una hermana. Es un miembro de la familia. Han estado trabajando muy duro para encontrarla".

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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