Cuando Michael Jordan adquirió la franquicia de Charlotte en 2010, una luz de esperanza se asomó por la rendija de un equipo de oscuro panorama.

Pero desde que ‘Su Majestad’ tomó las riendas, el equipo solo ha podido clasificar en dos ocasiones a postemporada.

De hecho, solo esas dos campañas que logró instalarse en Playoffs, la escuadra tuvo récord ganador.

Una década atrás, cuando ‘Air Jordan’ adquirió por completo la franquicia de la cual ya era accionista mayoritario, un niño de apenas 9 años comenzaba a jugar baloncesto.

Lo hacía con sus hermanos en el patio trasero de su casa de California.

LaMelo Ball es hijo de Lavar, un exjugador de NFL que llegó a pertenecer a los Carolina Panthers.

Lavar tuvo tres hijos Lonzo, LiAngelo y LaMelo, a quienes al ver su talento para el basquetbol, se dedicó entrenar con la convicción de convertirlos en estrellas.

Hornets vio en LaMelo Ball su futuro

LiAngelo es el único de los tres que no forma parte de la NBA, mientras que Lonzo fue seleccionado por los Lakers y actualmente es parte del equipo de New Orleans.

Mientras que LaMelo fue elegido por los Hornets en el más reciente Draft como el tercer pick global.

La gran apuesta de Michael Jordan para intentar cambiar el rumbo negativo de su equipo.

“Cuando pasó el Draft imaginaba la cena de la familia Ball, A Lonzo lo reclutaron los Lakers con Magic Johnson a cargo y a LaMelo los Hornets con Michael Jordan, ¿tienes idea de donde está el ego de esa familia en este momento?”, responde el comentarista de NBA en español, Enrique Garay, cuestionado por La Noticia durante una videoconferencia.

Ojalá le peguen (tenga éxito los Hornets con LaMelo)”, dice Garay.

“Gente aficionada de Jordan cuestionamos por qué Jordan como dueño y ejecutivo no ha generado, ya no digas los triunfos, un equipo contendiente y aspirante al título como fue él en la cancha”, reflexiona.

De menos a más en la NBA

Pese a un debut poco alentador con cero puntos, actualmente, LaMelo, de 19 años, promedia 11.8 unidades por juego, además de 5.1 rebotes y 4.9 asistencias.

“Me gusta mucho el talento que tiene”, confiesa el argentino Fabricio Oberto, exjugador de NBA.

Oberto jugó en la máxima liga de baloncesto mundial entre 2005 y 2010 con Spurs, Wizards y Blazers; pero ahora es comentarista para la NBA en español.

LaMelo Ball va mejorando y es un diamante que hay que ver cuánto lo va a ir mejorando la misma estructura del equipo”, sentencia el argentino.

Por lo pronto, Ball se encuentra en plena adaptación con los Hornets, cuya reestructura apuntalada por él y Gordon Hayward proporciona aires de esperanza.

“Es una organización que ha sufrido los dos últimos años en cambios, en tratar de encontrar jugadores que quieran tirar, estar o representar, tener esa pertenencia y pensar ‘al equipo lo quiero hacer mío’, como pasa con Kevin Durant en Brooklyn”, dice Oberto.

“Lo veo como un equipo súper peligroso”, asegura.

"Pienso que (LaMelo) es de estos jugadores diferentes, si puedes mantener y cuidar las exigencias, la cantidad de minutos que tienen sus jugadores importantes que han tenido lesiones”, abunda.

LaMelo Ball es un jugador muy NBA, muy de Estados Unidos”, argumenta Enrique Garay.

“Es un talento físico espectacular pero un chico con mucha fantasía en su juego, eso le viene bien a la NBA”, reitera.

Charlotte, en proceso de adaptación

Charlotte tiene en el inicio de esta temporada, una marca de 3-5, pero más allá del récord negativo, el talento mostrado cada juego parece augurar un futuro tranquilo para Jordan.

“Ojalá sea el caso y estemos viendo la transformación de los Hornets”, puntualiza Enrique Garay.

Mientras tanto, esta tarde, LaMelo enfrentará por primera vez como profesional a su hermano Lonzo.

Pero Hornets y Pelicans prometen dar de qué hablar no solo por esa hermandad que rivalizará, sino también por la presencia de Zion Williamson, egresado de Duke y junto a LaMelo, dos de las potenciales figuras de la liga.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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