La policía de Raleigh dice que la protesta en el centro es 'ilegal' mientras los manifestantes lanzan fuegos artificiales
(Foto: Archivo)

Un tiroteo acabó con la vida de un hombre de Raleigh, pero también con muchos de los sueños de su familia.

La balacera de la que cayó víctima Dylan Wall es aún difícil de digerir para sus seres queridos.

Es complicado para su viuda, Jocelyn, pero es aún más para el hijo de 5 años de Wall, Aiden.

"Simplemente lo está pasando mal; se lamenta de manera diferente al resto de nosotros", dijo la mujer al Canal 11.

"Nos dijeron que fuéramos honestos con Aiden: que le dijéramos lo que sucedió, obviamente, que fuera gentil al respecto y no exactamente lo que sucedió”, abundó.

Tenían poco tiempo de casados

La pareja se conoció en agosto de 2019 y se casó solo unos meses después de eso.

Pero ahora, en lugar de continuar su vida juntos, ella está haciendo arreglos para el funeral.

Dylan era un conductor de UPS y fue asesinado a tiros la semana pasada mientras hacía entregas.

Su muerte ocurrió en South East Street, en el centro de Raleigh.

El sospechoso del tiroteo, Stephen Bynem de 30 años de edad, compareció ante un juez el jueves 11 de febrero pasado.

Permanece en la cárcel y sin derecho a fianza.

El motivo de sus disparos sigue siendo un misterio.

La viuda se cuestiona las razones de su muerte

La joven viuda y el resto de la familia de Wall se preguntan el porqué.

"Se suponía que iba a envejecer con él", lamentó Jocelyn.

"Se suponía que íbamos a ver a nuestro hijo ir al jardín de niños. Era la luz de mi vida. Es difícil vivir en un mundo en el que se lo llevaron”, insistió.

Wall se encontraba reemplazando a alguien esta semana y quiso hacerlo a tiempo completo.

"Nadie esperaba esto, ni él, ni las personas que estaban de vacaciones esta semana; nadie lo esperaba", dijo.

“Era un hombre maravilloso, trabajador y amoroso de su familia”, sentenció.

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Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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