Bar Greenville Roy Cooper
(Foto: Facebook)

Los dueños de bares y restaurantes están desesperados al no poder abrir durante la pandemia.

Tal es el caso del dueño de un bar de Greenville, quien acudirá a la corte para pedir permiso y reabrir.

Su caso depende de si las órdenes ejecutivas COVID-19 del gobernador Roy Cooper discriminan ilegal e inconstitucionalmente a los bares privados, según el Carolina Coast.

"La gran mayoría de los bares en Carolina del Norte están abiertos y atienden a los clientes en el interior", según los abogados defensores.

Abogados cuestionan por qué bares privados sí deben cerrar

Así argumentan en su última presentación judicial los abogados que representan a Crystal Waldron, propietaria del Club 519, con sede en Greenville.

Señalan que clubes privados y tiendas de vinos, así como bares en restaurantes sirven a los clientes en el interior bajo restricciones de capacidad limitada y otros protocolos de seguridad.

“Solo los bares privados han estado cerrados durante casi 8 meses”, señalan.

Dueños del bar irán a la corte

Si Waldron gana una orden judicial preliminar en su caso contra Cooper, los bares privados ya no recibirían un trato diferente al cumplir con las restricciones estatales de COVID-19.

"El gobernador Cooper no proporciona evidencia de que los bares privados presenten un mayor riesgo para el público que los muchos bares que actualmente tienen permitido operar en Carolina del Norte", escribió la abogada de Waldron, Jessica Thompson.

Thompson trabaja para la Pacific Legal Foundation, una organización sin fines de lucro.

“El gobernador tampoco proporciona ninguna evidencia de que los bares privados no puedan implementar las mismas precauciones de salud y seguridad que otras empresas en situación similar”, abundó.

El juez de la Corte de Negocios James Gale escuchará los argumentos del caso hoy a las 2 de la tarde.

No está claro cuándo Gale emitirá un fallo definitivo.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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