Luego de que la Corte Suprema negó una suspensión de pena de muerte para un hombre condenado hace 30 años por un doble homicidio, el estado de Texas llevó a cabo su tercera ejecución del año el pasado martes.

Rick Rhoades, de 57 años, fue sentenciado a muerte en 1992 por los asesinatos de los hermanos Bradley y Charles Allen.

Atado a la camilla de la cámara de la muerte, Rhodes se negó a hacer una última declaración cuando el director de la prisión lo cuestionó. Rick recibió la dosis letal del sedante pentobarbital y murió cerca de un minuto después.

A través de un cristal, la familia Allen presenció la ejecución del asesino de los hermanos. Entre los familiares destacó Marley Allen Holt, hija de Bradley Allen, que nació durante el juicio de Rhoades.

Con un gran temple, Marley dijo a CBS que Rhoades había visto morir a su padre, por lo que ella “quería verlo morir” a él.

Su tío, Kevin Allen, describió la ejecución como un acto solemne y extraño.

“Es una sensación extraña. Realmente no puedo describir cómo es. Es la cosa más solemne de la que creo que he formado parte, si esa es la palabra que es apropiada”, Kevin.

Los fiscales a cargo del caso dijeron que Rhoades entró a la casa de los hermanos mientras dormían, los robó y los apuñaló.

En su juicio, Rhoades dijo que apuñaló a los dos hombres durante una pelea, pero no supo de su muerte hasta que vio la noticia.

Rick asesinó a los hermanos Allen un día después de ser puesto en libertad condicional tras seis años en prisión por robo.

De acuerdo al Centro de Información sobre Pena de Muerte, Rhoades fue la primera persona condenada a muerte en el condado de Harris en dos años. Fue el tercero ejecutado en Texas y el sexto en el país en 2021.

Aldo Mendoza

Egresado de la carrera de Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM. amendoza@lanoticia.com

Deja un comentario