Las empresas no tienen suficientes trabajadores ¿es culpa de los pobres?
Hay quienes dicen que no hay suficientes trabajadores porque algunos ganan más con el seguro de desempleo que trabajando. ¿Es esto cierto?

Poco a poco estamos dejando atrás una de las peores pandemias de la historia moderna. La economía estadounidense se está reactivando paulatinamente conforme más personas se vacunan contra el COVID-19 y se eliminan las restricciones. Más negocios se abren pero un fenómeno salta a la vista. Las empresas no tienen suficientes trabajadores ¿a qué se debe esto?

Desde cocineros hasta policías, desde conductores de autobús hasta cuidadores de niños, múltiples sectores están experimentando falta de mano de obra.

Por poner un ejemplo, en Carolina del Norte los restaurantes han perdido unos 70,000 trabajadores, o el 17 % de su fuerza laboral, en comparación con cifras anteriores a la pandemia, según la Asociación de Restaurantes y Alojamiento del estado. ¿Por qué no quieren regresar estos trabajadores a sus antiguos empleos?

Existen varios factores que pueden explicar este fenómeno, sin embargo hay uno que suele ser muy controversial: Hay quienes afirman que no hay suficientes trabajadores se debe a que algunas personas ganan más dinero con los cheques por el seguro de desempleo que trabajando.

¿El seguro de desempleo aleja a la gente de sus trabajos?

A nivel estatal se entrega un promedio de $300 a la semana por seguro de desempleo, y adicionalmente un programa federal por la pandemia entrega otros $300 semanales a las personas sin trabajo. Obviamente esto tienen limitaciones y variables.

¿Se gana más por el seguro de desempleo que trabajando? Este argumento suena tentador, pero es incompleto y en la realidad carece de peso. Incontables estudios, muchos realizados en el último año, han desmentido el mito de que los beneficios de desempleo o incluso los cheques de estímulo, enviados por el gobierno, están desmotivando a las personas para que reintegren la fuerza laboral.

Las cifras de la pobreza

Según una encuesta de la Oficina del Censo, publicada en marzo, casi un tercio de los hogares estadounidenses que reciben beneficios por desempleo estaban luchando para cubrir sus gastos diarios como alimentos, vivienda y tratamientos médicos.

Cerca del 75 % de los beneficiarios del seguro por desempleo con hijos informó no tener suficiente comida para sus niños.

Por citar una cifra local, en el 2020 más de 45,000 solicitudes de ayuda para pagos del alquiler de la vivienda fueron recibidas por la organización Crisis Assistance Ministry, u otras iniciativas como el Programa de Asistencia de Alquiler e Hipoteca (RAMP), solo en la ciudad de Charlotte.

El hecho de que teóricamente una persona gane más dinero por el seguro de desempleo que por un trabajo con el salario mínimo, dice más de los negocios que de los empleados.

El salario mínimo de Carolina del Norte se ha estancado durante casi 12 años en el nivel federal de $7.25 la hora. El salario mínimo de trabajos con propina en nuestro estado es de $2.13 por hora.

Adicionalmente, considere que antes de la pandemia muchas familias tenían a padres y madres ausentes trabajando en dos o tres empleos para llegar a fin de mes, lo que genera otra serie de problemas sociales.

¿Qué pueden hacer los negocios para tener suficientes trabajadores?

Si la pandemia nos ha demostrado algo es que no se puede vivir dignamente con un sueldo tan bajo, como es el salario mínimo.

Igualmente el año pasado se convirtió en un tamiz que eliminó varios negocios que simplemente no eran económicamente viables, o que por lo menos no podían ofrecer un salario digno para sus trabajadores.

En esta etapa de reconstrucción de nuestra economía no podemos echar la culpa de la falta de empleados a los pobres; sino a la necesidad de una profunda reforma laboral, que entre otras cosas, debe establecer un salario mínimo de $15 la hora.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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