La Navidad debería ser un tiempo para reflexionar y recordar el gran amor que Dios tuvo y tiene con la humanidad en enviar a nacer a su hijo unigénito para limpiar nuestros pecados. La Navidad también es una época cuando las familias y amigos se unen para compartir, sin embargo en estas fechas muchas personas van a terminar en el hospital, y otros morirán, como suele suceder cada año por causa del alcohol.

Desafortunadamente el alcohol combinado con los vehículos y las armas de fuego han sido mortales combinaciones usadas en estos tiempos de fiesta.

Muchas personas saben que se vuelven violentos y maleducados cuando toman, pero no hacen nada por evitar los problemas que el tomar les acarrea.

He oído que muchos de ellos dicen que no tomarán hasta emborracharse, otros han prometido que no manejaran pero al final se emborrachan, pelean con quienes los quieran detener y terminan manejando los vehículos o tomando las armas de fuego para al final convertirse en criminales, sin nunca haber tenido la intención.

Hace unos años en Carolina del Norte vimos un caso sumamente triste, pues un grupo de amigos y familiares se pusieron a tomar para celebrar en familia, todos se emborracharon y al final un primo mató a otro primo y dejó a otro familiar herido.

También hoy viene a mi mente la tragedia de dos hermanos y un primo que tuvimos que velar en la funeraria. Creo que nunca se me va a olvidar ver las tres cajas en la misma sala. ¡Qué terrible! Todos iban ebrios en el carro cuando el conductor perdió el control y cayeron en una zanja.

Cuando las autoridades los encontraron, dijeron que si uno de ellos hubiese estado sobrio todos hubieran vivido pues lo que les quitó la vida fue que se desangraron por las heridas que habían sufrido. Qué tragedia tan grande que pudo haber sido evitada, sin embargo regresaron a su tierra sin vida y dejaron los corazones de sus familiares con mucho dolor.

Muchas mujeres y niños también son víctimas en estos tiempos pues los ebrios tienden a maltratar a sus familias, ya sea golpeándoles o abusando de ellos verbalmente. En estos días es cuando más damas terminan en los albergues de mujeres abusadas y muchos niños terminan en las manos del Servicio Social.

Es de suma importancia que cada persona sea responsable de sus actos, nadie hoy en día le va a perdonar a nadie que diga lo siento, es que no supe lo que hacia porque estaba ebrio, pues antes de entrar en ese estado de ebriedad usted tiene la opción de tomarse el primer trago o no tomarlo.

Hoy en día las cárceles están llenas de personas que tomaron y salieron a la calle manejando y tuvieron accidentes fatales donde otros inocentes pagaron por la irresponsabilidad del que tomó.

Muchos dicen que beben porque están lejos del hogar y extrañan a sus familias pero creo que si usted está solo o sola entonces debe de unirse a otras familias que están iguales que usted. Llame a sus familiares y converse con ellos. Pídale a alguien que le enseñe a usar el Whatsapp o el Skype y allá en su país inste a los familiares a que también aprendan a usarlo y de esa manera estará conectado con ellos durante estos tiempos y podrá platicar viéndolos en la computadora.

Más que nada acérquese a Dios, hable con Él y visite su casa ya que entre usted más se acerca a Dios, menos melancolía va a experimentar. Por favor le ruego que no se convierta en una dolorosa estadística en esta Navidad.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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