El microscópico mundo donde cada hilo es meticulosamente colocado hasta bordar flores que conforman el fértil campo desparramado por los vestidos de las danzantes, se menea al ritmo provocado por la cadencia de un sinfín de cinturas en armonía con la música. A unos metros se encuentra con celular en mano QC Javi, un influencer que viajó unas 2,174 millas (3,498 kilómetros) desde Charlotte hasta Oaxaca para vivir la Guelaguetza.

Es el 1 de agosto de 2022 y después de casi tres años y medio de un ensordecedor silencio, el estallido de júbilo de unas 12,000 personas presentes en el Auditorio Guelaguetza de Oaxaca irrumpe para recordarle al mundo que por más sinuoso que sea el camino, la historia de la humanidad se escribe a través de esos momentos más álgidos de los que se pudo recuperar.

Tal y como como ha hecho el pueblo oaxaqueño a través de la tormentosa historia de México y sus peripecias.

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“El festival (de la Guelaguetza) como tal, explica la importancia de los diferentes sectores de Oaxaca. Los colores y la vestimenta, fue lo que más me gustó del viaje. Tiene un gran poder cultural. Con las danzas, la música, los juegos pirotécnicos, las luces. Fue divertido para poder seguir educándome de la cultura mexicana”, describe QC Javi, quein nació en Guadalajara, Jalisco, México y vivió de cerca la festividad, en entrevista con La Noticia.

Nació en Guadalajara, Jalisco, México (Foto: @QC_Javi)

Restablecer compromiso con sus raíces a través de la cultura

Pero, ¿por qué un residente de Charlotte llegó hasta Oaxaca? La respuesta es paradójicamente sencilla –y nada tiene que ver con el mezcal– , pues para un inmigrante, querer reencontrarse con sus raíces es algo intrínseco. Sin embargo, a su vez, al lograrlo, se expande un universo desconocido que lo envuelve hasta adquirir una compleja cosmovisión.

“Esto restableció el compromiso que tengo con mis orígenes”, asegura el vlogger de 33 años, quien presume casi 13,000 seguidores en Instagram. “En algún momento hice un viaje a la Ciudad de México y al conocer (el bosque) Chapultepec, en diferentes áreas, hice ese compromiso y de ahí me enfoqué en continuarlo. Con la pandemia se mantuvo un poco congelado, pero sí reanudé mi compromiso. Pero después de este viaje no creo que pueda encontrar un lugar más educativo para mí, sigo aprendiendo de Oaxaca”.

A Javi le bastaron 10 días, del 25 de julio al 2 de agosto, para comprender que, aunque la Ciudad Reina lo acogió y protegió desde su llegada a los 10 años de edad, un mundo lo esperaba con los brazos abiertos para continuar con esa lección llamada vida.

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“Estuve allá solo, aprendiendo y tratando de crear contenido. Tomando fotos. De la casa donde me hospedé, caminaba hacia el centro. Había muchísima gente, era súper linda en todo el momento. Me hicieron sentir como en casa. Eran las 2:00 o 3:00 am y la gente seguía pasándola bien. Eran familias, en ningún momento me sentí preocupado por la inseguridad”, comparte Javi, cuyo viaje fue logrado gracias a sus colaboraciones con Tacos Nevado de la Ciudad Reina.

¿Qué es la Guelaguetza?

La Guelaguetza es considerada la fiesta étnica más grande de Latinoamérica. Recién cumplió 90 años desde que comenzó a celebrarse en 1932 en tiempos de devastación tras un terremoto, como un intento del gobierno mexicano por romper con conflictos raciales y unificar al pueblo oaxaqueño, sumamente arraigado a sus milenarias –y contrastantes entre sí– culturas.

Ahora, en su versión 2022, la tertulia buscó remendar el legado de las culturas vivas de Oaxaca tras la crisis por la pandemia COVID-19, al ritmo de las notas de la melodía Dios Nunca Muere, pieza considerada como el himno del pueblo oaxaqueño. Y, por supuesto, con su exótica gastronomía basada en chapulines y tlayudas como medicina del alma.

“Todas las ciudades son muy bonitas, lleno de colores y de gente por la fecha, turistas que disfrutan de los desfiles; la gente se la pasa muy bien. Gastronómicamente los chapulines tienen que ser lo más emblemático. Había montañas de chapulines, de diferentes tamaños y compraban en porciones masivas. Lo que más me gustó fue la comida callejera de Oaxaca, fue muy impresionante. Solamente una vez fui a un restaurante, la mayoría del tiempo comí en puestos y fue delicioso”, dice Javi.

QC Javi
Siente sus raíces mexicanas (Foto: @QC_Javi)

De Charlotte, desde pequeño

QC Javi se autonombra así en agradecimiento a Queen City, lugar que le dio una nueva oportunidad a él y a su familia cuando decidieron mudarse de Guadalajara, Jalisco, en busca de nuevos horizontes. En Carolina del Norte lleva más de 20 años viviendo, desde Asheville, adonde llegó desde los 10 años y aprendió a lidiar con las barreras del idioma, hasta Charlotte, donde hizo de su biculturalidad su mayor virtud.

“Siempre he creado contenido, amo los conciertos y la música. Mi amor por la música me llevó a tomar fotos y videos de artistas y compartirlos en redes sociales. Después mi amor por la comida, la calidad de las fotos era más alta y eso causó que mucha gente empezará a reconocer mi contenido. Estaba resaltando muchos restaurantes latinos que no conocían. Me enfoqué en ayudar a mi comunidad, y mostrarle a toda la ciudad que los que veían en las redes sociales. Me establecí como un influencer aquí en Charlotte”, explica.

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El tapatío lleva tres años así, siendo un referente de las contraculturas que emergen en las redes sociales.

Llegué muy niño y las cosas de la vida hicieron que mi mamá nos trajera a mí y a mi hermano a Carolina del Norte. Tenía unos familiares que tenían un restaurante aquí y le ofrecieron un trabajo para empezar. Tenía 10 años, fue en Asheville, estuvimos allá un año y nos mudamos a Charlotte. Ya llevo rato dándole súper duro. Vivo de darle contenido a varios restaurantes dentro de la ciudad. Con el equipo de Charlotte FC, o algún restaurante nuevo que vayan abrir, me contactan y hago contenido para promocionarlos”, puntualiza.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...