Hoy los adolescentes están expuestos más que nunca al acceso de información y al mundo a través de múltiples dispositivos electrónicos sin precedente alguno. A su vez, esta simpleza en la accesibilidad a la información los expone a ser influenciados con más facilidad.

Se ha demostrado en numerosos estudios de investigación que los valores espirituales y religiosos actúan como protección de influencias negativas en los jóvenes.

El cultivo de la espiritualidad en los jóvenes se asocia con mayores niveles  de auto control emocional, mental y físico.

Beneficios de la espiritualidad

La espiritualidad es un factor que tiende a reducir síntomas de depresión, ansiedad, nerviosismo y estrés.

Asimismo, la espiritualidad y la religión pueden ser herramientas muy poderosas para ayudar a los jóvenes a enfrentar muchos de los problemas que hallan en la adolescencia.  

Existen numerosos estudios de investigación que demuestran que la  participación espiritual y religiosa es muy importante en el desarrollo de los adolescentes.

En encuestas se ha hallado que más del 95 % de los adolescentes estadounidenses cree en Dios y que el 75 % de los jóvenes son miembros de grupos religiosos o espirituales.

Naturalmente los adolescentes tienen preguntas tales como ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Qué es una vida con sentido? ¿Por qué existimos? ¿Qué debemos lograr en la vida? Y desafortunadamente, a pesar de la recurrencia de estas inquietudes en los jóvenes, poca importancia se da a estos aspectos en la formación académica.

El desarrollo de una vida espiritual y religiosa en los jóvenes se asocia con una mayor capacidad para hacer frente a los principales desafíos de la vida y una mayor capacidad de resistencia a las dificultades.

Formación en valores

A partir de una edad temprana, las elecciones que los jóvenes hacen se basan en creencias y valores relacionados directamente con la creación de ciertos hábitos de estilo de vida, tales como la dieta, el consumo de alcohol y las prácticas sexuales.

Fomentar valores espirituales y religiosos desde temprana edad es significativamente beneficioso para instaurar en ellos hábitos sanos.  

Los jóvenes con una vida espiritual activa son menos propensos al tabaquismo, al consumo de alcohol, y al consumo de marihuana.

Entre ellos se han registrado además las tasas más altas de uso del cinturón de seguridad, de consumo de dietas balanceadas, las tasas más bajas de llevar armas, de meterse en peleas, y de conducir bajo la influencia del alcohol.

Los beneficios de la espiritualidad se relacionan con la sensación de que la vida tiene sentido, y de que lo que ellos hacen o dejan de hacer tiene repercusión directa en sus vidas.

En suma, existe una extensa evidencia que prácticas religiosas y espirituales, en general, se correlacionan  positivamente con factores que fomentan al bienestar en general en los jóvenes.

Graciela Aires Rust

Psicoterapeuta bilingüe y Consultora Multicultural, MS, LPC, CRC, YT, IWLC. Asesora Certificada de Rehabilitación, Maestra e Instructora de Reiki, Instructora Certificada de Yoga, Coach de Vida. Fundadora...

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