La tradición de una santa pagana conocida como Difunta Correa es considerada en países de Latinoamérica como un acto de amor y fe.

María Antonia Deolinda Correa vivía con su esposo, Clemente Bustos, y un hijo de ambos recién nacido, en el sector de Vallecito, en la provincia de San Juan, Argentina. Alrededor del año 1840 su esposo fue reclutado por la fuerza para librar batallas junto a las tropas de Facundo Quiroga.

Al quedarse sola, Deolinda, una mujer joven y hermosa fue acechada por un comisario de quien debió escapar abriéndose camino por le desierto con su bebé en los brazos. Siguió un rumbo donde se habrían ido los soldados con el fin de encontrar a su marido.

Tras una larga caminata y en medio del cansancio sus pocas provisiones se le agotaron pronto. Cayó exhausta bajo la poca sombra de un árbol donde murió de sed. Cuando la encontraron su hijo se mantenía con vida gracias a que estaba alimentado con la leche que la difunta le proveía de sus pechos. Esto aceleró que la mujer se deshidratara con mayor rapidez, pero fue el milagro de vida para su bebé.

En ese mismo sitio le dieron sepultura a la que desde ahí pasó a llamarse la Difunta Correa.

¿Qué milagros hizo la Difunta Correa?

Mantener la vida del pequeño en su regazo es el principal milagro que se le atribuye a la Difunta Correa.

Fuera de eso, cuenta una leyenda que un arriero que provenía de Chile vio a su ganado dispersarse en medio de una tormenta por el mismo desierto donde murió Correa. En medio de su desesperación se arrodilló en la tumba de la difunta y le pidió ayuda para reunir a su ganado. Al día siguiente caminó unos metros para notar que sus quinientas cabezas de ganado pastaban juntas. 

Como pago por la promesa que hizo en medio de sus súplicas, el arriero, conocido como Zeballos, convirtió lo que era solo una cruz en un santuario que recibe a millones de personas en busca de un favor.

¿Qué se le ofrece a la Difunta Correa?

Los fieles devotos de Correa le piden favores dejándole botellas de agua como ofrendas en el santuario que tiene un oratorio. Así también en los muchos improvisados altares que le han construido.

La cultura popular dice que los días para pedirle son los Lunes. En cuanto a una fecha especial se considera que debería ser el 24 de junio cuando se celebra la fiesta en honor a San Juan.

Los arrieros y camioneros son sus principales devotos. Recibe visitas especialmente durante la Semana Santa, el día de las Ánimas o Muertos y el Día de los Camioneros.

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Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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