Épocas de incertidumbre, ¿cómo enfrentarlo?

Si usted ha tenido la no muy grata experiencia de conducir en la noche o madrugada en medio de una densa niebla, sabe lo estresante que es avanzar sin saber a ciencia cierta qué es lo que está más adelante. En estas épocas de incertidumbre, vale la pena recordar un curioso caso de la historia del deporte, en donde el portero de un equipo de fútbol tuvo que enfrentarse a la niebla.

Corría el distante año de , el mundo estaba a poco tiempo de entrar en la obscura etapa de la Segunda Guerra Mundial. Como suele suceder en momentos de gran tensión, el público atiborraba los espectáculos públicos como una forma de escapar de la realidad y el fútbol se consolidaba como el rey de los deportes.

Sam Bartram era el portero estrella del recientemente ascendido Charlton Athletic, un equipo modesto que se abría paso en la primera división de la liga inglesa de fútbol. En debía enfrentar a un duro rival: el Chelsea en el pequeño estadio de Stamford Bridge.

Salieron los equipos a la cancha, pero para su sorpresa una densa niebla se había apoderado del campo de juego. Pese a esto el árbitro del cotejo decidió seguir adelante con el partido, con la esperanza de que la neblina se disiparía.

Con el paso de los minutos las jugadas eran meticulosas por la escasa visibilidad, pero los deportistas siguieron corriendo tras el balón. Finalmente la situación se tornó insostenible, pues la neblina se puso aún más densa, así que el árbitro suspendió el partido.

Sin embargo, al otro lado de la cancha Bartram no había escuchado las instrucciones del árbitro. Él seguía protegiendo la portería con los brazos extendidos.

En su autobiografía Bartram cuenta que le pareció extraño notar que de repente ya no se veían jugadores cerca. Pese a esto, el portero sabía que tenía una responsabilidad que cumplir, así que se mantuvo con los brazos extendidos y con los ojos bien abiertos por si llegaba de en medio de la penumbra un contrincante con el balón.

Ahora el silencio se había apoderado de la cancha. Ya no se escuchaban

los gritos propios de un partido de fútbol, ni el movimiento de los jugadores o el bullicio de los aficionados. Pese a a esto, el portero sabía que tenía una misión, así que se mantuvo firme protegiendo su arco.

Después de mucho tiempo, escribió Bartram, una figura surgió de la cortina de niebla frente a mí. Era un policía, y me miró con incredulidad. ¿Qué rayos estás haciendo aquí? jadeó. El partido se detuvo hace más de cuarto de hora. El campo está completamente vacío.

Este incidente causó gracia a algunos, otros se indignaron con los compañeros de Bartram por no notar su ausencia en los camerinos, pero para muchos la actitud del portero fue digna de ser resaltada. No bajó la guardia ni un minuto, sabía que tenía una tarea que cumplir y estaba dispuesto a cumplirla pese a las circunstancias.

En épocas de incertidumbre es donde verdaderamente se pone a prueba el carácter de un líder. Es en el momento de la escasez o del conflicto cuando un buen líder saca adelante a su equipo. En momentos de zozobra, cuando no se vislumbra un futuro claro es cuando el líder debe inspirar, pues está llamado a cumplir un propósito, independientemente de las circunstancias.

En medio de la pandemia del COVID-19 muchos empresarios latinos, líderes de fe y de organizaciones se han reinventado a si mismos y a las entidades que representan. Tristemente otros se han dejado envolver por la penumbra. Lo cierto es que la neblina se disipará, y cuando vuelva a brillar la luz se verá claramente quien ha sido un aporte para su comunidad y quienes solamente aparecen para las fotos.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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