El mundo necesita con urgencia figuras paternas responsables en los hogares

Muchos años atrás, el parque nacional Kruger en Sudáfrica comenzó a tener un problema muy serio, ya que los elefantes que una vez estaban en peligro de extinción, hoy se habían multiplicado más de lo que se esperaba. Los encargados, se dieron a la tarea de buscar una solución y esa fue separar a los elefantes pequeños junto con las mamás, de los elefantes machos más viejos.

Los elefantes viejos, eran demasiado pesados para poderlos transportar en helicópteros o avión a su nuevo hogar, así es que decidieron dejarlos en el mismo lugar y transportar a las madres con los elefantes pequeños a otro parque, donde compartirían el espacio con otros animales salvajes.

Con el paso de los años se comenzó a descubrir que muchos de los rinocerontes y otros animales aparecían muertos a grandes cantidades en el nuevo parque nacional. Los encargados de los animales pensaron que eran cazadores criminales que venían a matar a los rinocerontes para robar sus cuernos y venderlos en el mercado negró; sin embargo, no, no era eso, porque los animales estaban intactos, con sus cuernos. No sabiendo que hacer, los guardabosque decidieron poner unas cámaras para detectar a los criminales.

Las cámaras detectaron que los elefantes pequeños, que ahora ya eran jóvenes, eran los que violentamente estaban matando a los rinocerontes y otros animales. Esta conducta dejó sorprendido a los expertos, ya que los elefantes normalmente no hacen eso, no son violentos ni mucho menos van detrás de otros animales para matarlos. No sabiendo qué hacer, los expertos optaron por hacer el esfuerzo y traer a unos cuantos elefantes viejos y unirlos a la manada, para ver qué pasaba.

Unos meses más tarde, los guardabosques detectaron que la violencia había terminado con la presencia de los nuevos elefantes. Ya no había más muertes de rinocerontes u otros animales. Los elefantes padres y abuelos les enseñaron a los elefantes menores como comportarse y vivir en paz con el resto de los animales.

Esta historia nos enseña que los padres y abuelos juegan un papel muy importante en la vida de los hijos y los nietos y que ellos son el eje que mueve, no solo a su familia, pero tiene influencia en el resto de la sociedad.

Hoy en día la juventud se ha vuelto violenta, las cárceles de Estados Unidos están abarrotadas de jóvenes varones, muchos de ellos por asesinato, asalto a mano armada, violaciones, robos y otros crímenes. Al hacer un análisis de la mayoría de estos jóvenes, se ha visto que vienen de hogares sin padres, no han tenido la guía de una figura paterna estable que les enseñe lo que es la vida, el respeto a los demás, a las mujeres y a si mismos.

No importa cuántos policías tengamos en las calles, o si damos más armamento de las agencias, si no aumenta el número de verdaderas figuras paternas responsables, padres y abuelos amorosos en los hogares, seguirá aumentando el número de nuestros jóvenes que van a pasar en la cárcel, o en un lugar peor.

El futuro de la población y las familias en Estados Unidos se ve sombrío, peligroso, e incierto ya que en muchos casos la persona que influye, enseña, ama y protege, ha desaparecido del núcleo familiar.

Hoy les pido que oremos por las familias y que Dios levante hombres en nuestra sociedad que enseñen a sus hijos y nietos a ser personas de valor y así el resto de la sociedad se beneficiará de sus enseñanzas, las cárceles se cerraran, los niños y las niñas estarán más seguros, y una nueva etapa se abrirá, no solo para nuestras ciudades sino para el mundo entero.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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