Este viernes 14 de agosto del 2020 en el Estadio Da Luz, Portugal, se presenció una de las mayores goleadas en la historia de la Champions League. El Bayern Münich le pasó por encima 2-8 al Barcelona.

La humillante derrota terminó de confirmar lo que ya se venía anunciando desde hace unos años, el final de una era, la urgente renovación de un Barcelona que en la era de Pep Guardiola desplegó el mejor futbol jamás antes visto; lo ganó todo, y este día perdió sin mostrar nada.

Comenzó el ágape alemán

Aunque el inicio del Bayern Münich fue agresivo, el gol de Müller al minuto 4 fue una sutil campanada para anunciar que el festín estaba servido.

Hambriento de victoria, Bayern Münich observó la confusión del Barcelona y aprovechó para deleitarse a sus anchas. Pero en su ambición teutona nata, permitió que los culés empataran el encuentro con un autogol de David Alaba, que intentó cortar un pase de Alba a Suárez al 7’.

Barcelona pensó que podría mitigar el apetito alemán, pero el gol en propia del puerta del Bayern fue como dar al mesero catalán un probada del banquete.

Los comensales teutones comenzaron a dar golpes en la mesa, Ivan Perisic aprovechó un error en la recepción de Sergi Roberto para meterse al área y marcar el 1-2 con un potente disparo cruzado.

Serge Gnabry le ganó la espalda en una pared a Lenglet y con un derechazo marcó el tercero al 27 de tiempo corrido. El alemán de origen marfileño festejó haciendo mímica como si revolviera una salsa. Señal de que algo hacía falta en el menú… ¡Claro! Más goles.

Veterano y con experiencia en goleadas, Thomas Müller volvió a meter su cuchara al 31’ cuando anticipó en el primer poste a Lenglet para mandar el balón al fondo de la portería defendida por su compatriota, Ter Stegen.

El árbitro le dio respiro al Barcelona cuando señaló el final del primer tiempo, pero el silbatazo solo significaba una cosa, faltaba el segundo tiempo... el plato fuerte y el postre para el Bayern.

Bayern Münich seguía con hambre

Inició la segunda mitad y Luis Suárez, conocido por glotón, decidió propinar un mordisco al buffet de los alemanes. El uruguayo recortó de pierna derecha y de zurda marcó el segundo del Barcelona al 57.

La diana del charrúa no fue bien vista por Alphonso Davies, quien, en un acto descarado, dejó sembrado a Nelson Semedo, se metió hasta la cocina culé con un gran desborde y a unos pasos de Ter Stegen, sirvió en bandeja de plata el esférico para que Kimmich marcara el 2-5 al 63’.

Como racimos de uvas cayeron los tres tantos restantes del Gigante de Baviera. El gol de cabeza de Lewandowski al 82’ fue la cereza del pastel del Bayern y un premio a su hombre más letal.

El brasileño Philippe Coutinho aplicó la ley del ex con dos goles al 85’ y 89’, que fueron como el trago final a una buena cerveza alemana para poder digerir semejante atracón.

Así fue como el Bayern Münich se dio un festín catalán en tierras lusas y clasificó de forma contundente a las semifinales de la UEFA Champions League.

A pesar de contar con el astro argentino, Lionel Messi, Barcelona no pudo hacer nada para evitar la dolorosa caída que va más allá de un mal planteamiento táctico.

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Aldo Mendoza

Egresado de la carrera de Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM. amendoza@lanoticia.com

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