Los deportes para los niños y adolescentes son una oportunidad recreativa. Pero, van más allá de eso. Brindan un aporte al desarrollo físico y emocional en el camino del crecimiento.

Diversión en grande

Esparcimiento, recreación, momentos en familia, risas y diversión. Son las palabras con las que un niño escogería al definir el tiempo que pasan haciendo deportes. La razón es que sea cual sea la actividad física a la que se expongan, es su oportunidad de correr, sentirse libre, espontáneo y fuera del hogar.

La palabra juego se usa para las competencias deportivas, ya que su objetivo es el de entretener a la familia. A medida que los niños se mantienen haciendo deporte de manera habitual, por supuesto que no deja de ser un juego, pero se van fortaleciendo otros aspectos.

Amigos en crecimiento

Es innegable que la socialización es una de las motivaciones de los padres para incursionar a sus hijos en los deportes. Que el niño sea capaz de hacer amigos, de compartir, de expresarse, de relacionarse, son preocupaciones de los padres. Es así como le abrimos un camino para ampliar su mundo de relaciones con las actividades físicas.

Cultivar buenos amigos fomenta la identidad, integración, capacidad de expresión y resolución de conflictos. Un beneficio muy relevante es la autoestima, ese amor propio que convierte a los niños de cualquier edad en personas seguras para enfrentar la vida.

Competidores sanos

Ganar un partido deportivo es la meta de los que van a una competencia individual o colectiva. La rivalidad sana hace que los niños y adolescentes se diviertan, y además los convierte en personas con metas y orientados a propósitos. Y el ser parte de un equipo les ayuda a trabajar en conjunto y seguir reglas.

Lograr el triunfo requiere que seamos los mejores tenistas, porteros, defensores, lanzadores, bateadores, gimnastas, nadadores, entre muchos otros. ¿Cómo lograrlo? Con entrenamiento y práctica, cuyos ingredientes principales son la disciplina y la responsabilidad que suman valores a los deportes.

Cultivando cuerpo y mente

En resumen, los deportes juegan un papel importante en el desarrollo físico y emocional de los niños y adolescentes. Sacarlos del sedentarismo los aleja de la obesidad, fortalece los músculos y huesos, previene el riesgo de enfermedades.

La práctica de los deportes de forma habitual crea la memoria muscular, fomentando la habilidad, coordinación, flexibilidad,  agilidad y resistencia.

Un llamado serio

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6 de las muertes registradas en todo el mundo).  Son muchas las enfermedades que se asocian al sedentarismo, pero podemos hacer que nuestros hogares no sean parte de estas alarmantes cifras.

El tiempo que se recomienda para las actividades deportivas se ubica entre dos a tres días por semana. Obviamente para las formaciones de competencia lo ideal son seis días a la semana, por espacio de cuatro horas diarias como mínimo.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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