Los ancianos explotados financieramente es uno de los tipos de abusos a personas de la tercera edad que se cometen en Estados Unidos.

De acuerdo con la Iniciativa Justicia para los Ancianos, al menos 5 de las personas de la tercera edad son víctimas de explotación financiera sin importar si son hombres o mujeres.

Pérdidas para los ancianos

Un documento de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) indica que el delito involucró 6 mil millones de dólares entre y .

Durante ese periodo de tiempo, los Reportes de Actividades Sospechosas (SAR) de explotación financiera de ancianos superaron los 180,000.

De acuerdo con los SAR, un anciano pierde en promedio 34,200 por explotación financiera.

El 7 de los casos involucró pérdidas superiores a los 100,000.

Cuando el delito involucra a una persona conocida las pérdidas en promedio alcanzan los 50,000, mientras que en 17,000 si es un desconocido.

Si el anciano tiene entre 70 y 79 años puede perder en promedio 45.300.

Pérdidas para otras entidades

No solo los ancianos pierden dinero por este delito, sino las entidades que reportan estas actividades sospechosas en el país.

Los SAR son reportados por bancos, compañías de seguros, corredores de bolsa, entre otras organizaciones que pierden en promedio 16.700 por cada caso donde un anciano tenga pérdidas de dinero.

Estos reportes se entregan a la Red de Esfuerzos contra el Crimen Financiero perteneciente al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

¿Cómo ocurre?

De acuerdo con la Iniciativa Justicia para los Ancianos, entre los ejemplos de explotación financiera se incluyen:

  • Uso de tarjetas de débito sin permiso.
  • Falsificar firmas del anciano en cheques, títulos de propiedad, testamentos y otros documentos.
  • Decirle a un anciano que se necesita dinero para determinados gastos cuando, en realidad, se está utilizando el dinero para otros fines.
  • Utilizar un poder para obtener beneficios en lugar de beneficiar al anciano.
  • Ventas no autorizadas de las propiedades del anciano.
  • Amenazar con hacer daño al anciano, a su familia o a un bien valioso si no se le entrega dinero.

Las consecuencias incluyen pérdidas financieras para los ancianos, hospitalización e incluso la posibilidad de terminar internados en un asilo.

Si usted es víctima de la explotación financiera de ancianos o conoce a alguien que lo es, comuníquese con la Línea Directa para Víctimas 855-4VICTIM.

José Cordero

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad de Los Andes, Venezuela. Periodista de La Noticia. jcordero@lanoticia.com

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