El verano puede ser el mejor momento para ir de vacaciones, pero viajar en temporada no es el plan más barato. El calor y las vacaciones escolares llevan a menor disponibilidad de hoteles, vuelos de avión, etc. Pero esto no tiene por qué desilusionar a quienes deseen tomarse unos días libres con la familia.

A continuación, algunos consejos para ahorrar durante su viaje, sin sacrificar la diversión:

Elige un destino con entretenimiento gratuito. Si vas a la playa, toda la familia podrá entretenerse en la arena y en el mar, al igual que si se quedan en las montañas pueden disfrutar del paisaje o caminatas. Una ciudad como Nueva York o New Orleans también te permite disfrutarla sin necesidad de pagar entradas.

Quédate en un sitio con cocina. Esto te permitirá la flexibilidad de ahorrar dinero al no tener la obligación de comer fuera todas las comidas, esto es de particular ayuda para familias grandes, donde los costos de comida pueden subir rápidamente. Varios hoteles y muchos sitios en el servicio de AirBnB ofrecen esta opción.

Evita comer en sitios turísticos. “Comer como local” no solo tiene el beneficio de probar sabores más auténticos, sino también de aliviar el gasto en comida durante el viaje.

Planifica tu transporte terrestre. Antes de alquilar una camioneta, piensa si el sitio al que vas pudiera ser más fácil de visitar con otros medios de transporte, como tren o metro. Este es el caso para la mayoría de las metrópolis, donde quizás sólo sea necesario utilizar el servicio de taxis o de Uber para transportarse del aeropuerto o estación de tren a la ciudad.

Elige hospedaje fuera de la zona turística. Quedarte en zonas aledañas a la atracción principal puede ahorrarte mucho dinero en hospedaje. Si vas a la playa, puedes elegir un sitio unos metros más lejos del mar y reducir tus gastos a una fracción, misma lógica que aplica al quedarse en Brooklyn si vamos a visitar Manhattan en Nueva York.

Considera aeropuertos alternativos. Si piensas viajar en avión, considera que puede resultar más barato aterrizar y/o despegar desde aeropuertos alternativos. Por ejemplo, un vuelo a Charlotte puede resultar más costoso que un vuelo a Raleigh, con una distancia que se puede cubrir en carro o tren sin mayor dificultad.

Francisco Perez

Licenciado en Ciencias Administrativas, especializado en Banca y Finanzas, con más de 4 años de experiencia en finanzas corporativas en tres mercados diferentes, dentro de empresas trasnacionales.

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