La vida es nuestra escuela por excelencia y en la que cada experiencia que enfrentamos puede ser fuente de mucho aprendizaje y crecimiento; aunque no siempre lo podemos entender de esa manera. ¿Cuál es la actitud que asumes cada vez que enfrentas una situación de mayor reto?

Si asumes una actitud negativa, en la que cuestionas el “por qué” de lo que te ocurren, es muy posible que experimentes mucha frustración, porque hay situaciones en la vida en las que no hay explicaciones posibles. Es muy probable que tampoco las posibles explicaciones nos satisfagan o reduzcan nuestro dolor.

Pese a esto, en nuestro afán por encontrar posibles explicaciones, nos culpamos a nosotros mismos, al universo, al karma o al destino por las experiencias de dolor que nos toca vivir.

Aunque no podemos cambiar las experiencias que llegan a nuestra vida, tenemos control de la actitud con la que enfrentamos los retos de la vida.

¿Por qué o para qué?

Una actitud positiva, nos llevaría a preguntarnos el ¿para qué? ocurre esto en mi vida. Esta pregunta nos permite, aunque no entienda las razones por las cuales me ha tocado vivir una experiencia, que yo puedo decidir qué voy a aprender de ella. Es en ese momento donde los retos de vida se transforman en experiencias de aprendizaje y crecimiento.

Esto no quiere decir que no vamos a experimentar dolor, pero nos permite movernos hacia adelante, con la esperanza de que vamos a salir más fortalecidos y sorprendidos de nuestras capacidades para sobrepasar las experiencias de reto.  

Cómo mantener una actitud positiva

Algunas recomendaciones específicas para mantener una actitud positiva:

  • Aceptar las cosas que no se pueden cambiar (ej. muerte, accidente).
  • Identificar las cosas que se pueden cambiar y hacer un plan de trabajo para tomar acción (ej. salir de una relación abusiva o de maltrato).
  • Enfocar la atención en las cosas positivas dentro de la experiencia de reto (ej. está vivo/a aunque tenga lesiones).
  • Buscar apoyo de los seres queridos.
  • Realizar alguna actividad de disfrute para tomar un “receso” de la experiencia de dolor.
  • Rodearnos de personas con actitudes positivas.

Lo que no nos destruye nos fortalece

La cita de Hermana Busche “somos como bolsas de té; no conocemos nuestra verdadera fuerza hasta que estamos en agua caliente” es muy representativa de una manera positiva de ver las adversidades.

No hay vidas perfectas ni libres de retos. La felicidad no depende de que no enfrentemos retos, sino de, qué decidimos hacer con los retos que la vida nos regala como una oportunidad de crecimiento.

Recuerden que siempre está la posibilidad de buscar ayuda profesional para ayudar en el proceso de análisis de la situación y en la toma de decisiones. Para mayor información pueden llamar al 984-974-3795.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría

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