Seguramente que a todos nos ha pasado que estamos en frente del televisor viendo nuestro programa favorito o simplemente estamos sentados descansando cuando de pronto oímos esa voz interior que promociona y nos pide a gritos una barra de chocolate o un pedazo de pastel… luego, inmediatamente nos levantamos de donde estamos y corremos a buscar ese tan anhelado y exquisito pedazo de tentación. Dos minutos después de satisfacer nuestro instinto, nos sentimos satisfechos o culpables, o tal vez un poco de los dos.

En general los antojos los relacionamos más con los síntomas normales del embarazo pero la verdad es que casi todos sufrimos de antojos por algún alimento en especial.

¿Por qué tenemos antojos?

La verdad es que no existe una sola explicación acerca de este tema. Las explicaciones son variadas, algunos expertos opinan que los bajos niveles de serotonina en el cerebro afecta el centro del apetito, aumentando la producción de endorfinas y dando como resultado un aumento en el consumo de grasas y carbohidratos. Otros opinan que los altos niveles de azúcar actúan como el opio y producen adicción así que las personas que la consumen con mucha frecuencia sienten la necesidad de comer más porque el cerebro ya está adicto a ella.
Algunos otros estudios sugieren que ciertas emociones como el estrés, la tristeza o el aburrimiento pueden producirlo. Por ejemplo el mal genio puede ser una señal de hambre, los afanes con los niños en la casa o el tener un mal día en el trabajo nos pueden llevar cerca del refrigerador y comer algo.

¿Qué hacer para controlar los antojos?

  • Haga decisiones razonables. Pregúntese si de verdad quiere ese alimento que tiene en su mente. Dígase usted mismo: yo sé que no tengo hambre y que no tengo que comer cada vez que algo se me antoja.
  • Prepárase. Mantenga frutas y meriendas saludables en el refrigerador como pedazos de zanahoria o uvas. Si siente antojos cómase una banana con un vaso de agua o una cucharadita de miel o una manotada de uvas pasas para satisfacer lo dulce.
  • Distráigase. Manténgase ocupado. Escriba una carta, arregle la casa, llame a un amigo, cepíllese los dientes, dése un baño o camine.
  • Compre cantidades pequeñas. Mantenga en casa los alimentos que le gustan pero limite la cantidad. Por ejemplo, en lugar de comprar un paquete familiar de galletas, compre las mismas galletas en empaques diseñados para una sola persona. Así disminuye el riesgo de comer en exceso.
  • Coma en compañía. Si usted se ha dado cuenta que siempre que está solo usted come mucho más y cuando está acompañado se modera pues entonces coma con su grupo de amigos. Especialmente si estos amigos le apoyan en su idea de controlar su peso y sus antojos.
  • No cree hábitos. Cuando un comportamiento se hace rutina es muy difícil detenerlo. Los antojos más difíciles son lo que se vuelven crónicos. Tenga un plan B siempre por muy tonto que parezca. Por ejemplo, mantenga una caja de chicles cerca para echárselos en la boca cuando sienta la tentación de comer algo.

Sandra Tejada

Nutricionista y Coordinadora de Lactancia Materna en el programa de WIC en el condado de Cabarrus, y Consultora Internacional de Lactancia en el Carolinas Medical Center.

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