Con la llegada de un nuevo año, en especial cuando cerramos una década, es inevitable que pensemos en los eventos que hemos vivido y en la incertidumbre de lo que el nuevo año traerá a nuestras vidas. A veces nos parece irreconciliables los tres tiempos; pasado, presente y futuro, cuando en realidad son parte de la esencia de lo que somos y lo que queremos ser.

¿Cómo podemos armonizar estos tres tiempos, sin que el pasado se convierta en una añoranza constante que, no nos permita vivir el presente o que el futuro se vuelva en angustia que no podamos anhelarlo?

Pasado, presente y futuro

Es importante tener una clara perspectiva de lo que significan estos tres tiempos en nuestras vidas. El pasado, con lo bueno y lo malo que nos pasó nos da la sabiduría y la experiencia de lo vivido. Si nos damos la oportunidad de aprender de lo vivido, el pasado puede convertirse en una especie de maestro, que nos enseña lo que necesitamos cambiar y lo que podemos promover porque le hace bien a nuestra vida.

El presente es la responsabilidad que tenemos de frente, de vivir en el aquí y ahora, con toda la intensidad que se merece. No podemos cambiar el pasado, pero somos arquitectos activos del momento presente, por lo que es necesario ser responsables por ese tiempo que se nos permite vivir.

El futuro, no ha llegado, pero podemos anhelarlo e ir construyendo las bases en el presente para lo que queremos sea nuestro futuro. Cada tiempo tiene su espacio y su propósito.

Aprender y fortalecer nuestra vida

Es importante respetar cada tiempo para que podamos vivir en armonía con nuestro pasado, el presente y el futuro. De cada experiencia, las buenas y las no tan buenas, podemos aprender y fortalecer nuestra vida.

Lo importante es que podamos vivir la vida con respeto, intensidad y congruente a los valores que nos hemos trazados como relevantes para nuestra vida y los que nos rodean. Si esto dirige nuestra vida, no importa lo que pueda suceder, no nos distraerá de nuestras metas y planes. En nuestra condición humana, es natural que vamos a vivir alegrías, tristezas, desengaños, amores y desamores.

Cuando aceptamos que todos estos matices de la vida son parte esencial de estar vivos, podemos aprender a aceptarlos sin resistencia. Espero y deseo que en este año que comienza encontremos el norte que dirija nuestra vida para vivirla, respetarla y disfrutarla como se merece. Recuerden que esta información no sustituye una consulta con un profesional de la salud emocional. Para mayor información pueden llamar al 984-974-3795.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría

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