El tabaquismo pasivo puede ser responsable de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. De esa forma tanto fumadores como no fumadores quedan igualmente expuestos a los efectos nocivos.

En los adultos se ha demostrado que pueden sufrir cardiopatía coronaria y cáncer de pulmón por la exposición indirecta al tabaco. En el caso de los lactantes éstos pueden sufrir síndrome de muerte súbita. El feto, por otra parte, se ve expuesto a un posible bajo peso al nacer. Así lo determina la Organización Mundial de la Salud. De esos hechos derivan los múltiples esfuerzos de organizaciones internacionales para evitar el tabaquismo.

Otros peligros del tabaquismo pasivo incluyen:

  • infecciones pulmonares, como neumonía,
  • asma,
  • bronquitis,
  • riesgos mayores a desarrollar alergias,
  • tos, dolor de garganta y estornudos.

 

Importancia de los entornos libres de humo

De forma errónea se piensa que los espacios cerrados garantizan una poca exposición al tabaquismo pasivo. Sin embargo, ni la ventilación ni la filtración pueden garantizar que el humo no sea inhalado por los no fumadores. En ese sentido, la única garantía es ofrecer espacios totalmente exentos de humo.

La OMS ha dedicado muchos esfuerzos para que los países adopten medidas legislativas que protejan el tabaquismo pasivo. Esto, apalancados en los estudios que indican los efectos de mortalidad, morbilidad y discapacidad causados por el humo.

 

Decisiones individuales al fumar por un bien colectivo

Si bien muchos países se han adaptado a proteger a las personas en lugares públicos, también se debe crear conciencia familiar y social.

Aunque la norma más conveniente y eficaz sería evitar el tabaco o cigarrillo, quienes tienen estos hábitos deben proteger a las personas no fumadoras. Algunos consejos ideales pueden ser:

  • Fumar en solitario, especialmente lejos de niños, mujeres embarazadas y personas mayores.
  • Cambiarse la ropa y lavarse las manos luego de fumar, ya que el humo se impregna en las prendas y el cuerpo.
  • Nunca fumar en un automóvil y menos compartido con otras personas.

El humo suele quedar circulando por las habitaciones durante un tiempo luego de apagar el cigarrillo. Así pues, no basta abrir ventanas, usar ambientadores, fumar en balcones u otros espacios de la casa.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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