Los traumas se pueden clasificar en dos categorías generales: físicos y emocionales. En muchas ocasiones los traumas emocionales son más difíciles de reconocer.

Los traumas físicos son más visibles porque la mayoría de las veces dejan marcas en el cuerpo debido a una caída, golpe, quemadura, etc. También, hay traumas físicos internos, como en la cabeza, o algún otro órgano interno que no son tan fáciles de identificar porque no hay marcas externas.

Una visita médica puede ayudarnos a recibir el tratamiento adecuado para el trauma físico. Pero, ¿qué son los traumas emocionales?

¿Qué son los traumas emocionales?

Los traumas emocionales surgen de experiencias dolorosas en las que sentimos que nuestra seguridad física y emocional ha sido amenazada. 

Las fuentes de traumas pueden ser diversas. Algunos son causados por la naturaleza y otros son causados por otro ser humano. Lamentablemente hay traumas que son ocasionados por familiares o personas conocidas, produciendo doble dolor.

Los traumas dejan cicatrices físicas o emocionales que se re-viven por medio de los pensamientos y emociones intensas, afectando diversas áreas de nuestra vida.

Aunque a veces nuestra naturaleza humana nos lleva a no querer recordar las experiencias traumáticas para no sentir el dolor nuevamente, lo recomendable es buscar ayuda para trabajar en la experiencia traumática.

NO hay traumas pequeños. Toda experiencia que sea vivida como traumática por una persona, es motivo de atención y de cuidado. 

Fuentes de trauma

  • Fenómenos naturales (víctimas de inundaciones, terremotos, ciclones, etc.)
  • Maltrato infantil
  • Violencia doméstica
  • Secuestro
  • Abuso sexual/violación
  • Acoso verbal o “bullying”
  • Abandono en la niñez
  • Crimen (robo, asalto, matanzas colectivas)
  • Accidente de carro
  • Inmigración

Consecuencias de traumas emocionales

Las experiencias traumáticas pueden tener un efecto a corto y largo plazo. Mientras más rápido se busque ayuda para atender el trauma, las consecuencias a largo plazo pueden reducirse considerablemente. Por eso, es importante buscar ayuda inmediatamente. Sin embargo, nunca es tarde para buscar ayuda.

A través de los años de experiencia he ido aprendiendo que la experiencia de trauma no se supera, sino más bien, se aprende, en una decisión consciente y diaria, a vivirse más allá del trauma.

Esto quiere decir que, aunque haya tenido una experiencia traumática que haya marcado mi vida en diferentes aspectos, decido conscientemente a no dejarme definir por la experiencia del trauma y a tomar decisiones y acciones que sean para mi bienestar.  

Aquellas personas adultas, que han sufrido traumas en su niñez o juventud y que en el momento del trauma no tuvieron la posibilidad de buscar ayuda, pueden trabajar en el trauma en su adultez. Algunas consecuencias incluyen:

  • Problemas para dormir
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Problemas interpersonales
  • Problemas en la intimidad sexual
  • Trastornos de la conducta alimentaria
  • Abuso de substancias/alcohol

Si reconoces que, en algún momento has sufrido de algún trauma emocional, puedes hablarlo con tu médico primario para que pueda ayudarte a identificar cuáles son los recursos que hay en tu comunidad.

También, existen centros de crisis para víctimas de violación y víctimas de violencia domestica con teléfonos disponibles las 24 horas en español.

Las víctimas de un crimen pudieran recibir servicios gratuitos para su tratamiento. Las personas que no tienen un estatus migratorio pudieran calificar para una visa especial, si han denunciado el crimen y documentado las consecuencias físicas y emocionales del trauma. Para mayor información pueden llamar al 984-974-3795.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría

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