Los tiroteos masivos “mass shooting” son un problema único de Estados Unidos. Ningún otro país en el mundo enfrenta una crisis similar. Más de 200 tiroteos masivos han ocurrido en lo que va del año 2022, siendo los más recientes el de Buffalo, Nueva York y el de Uvalde, Texas con una semana de diferencia entre ambos.

Es difícil hacer sentido de un evento que no tiene sentido, especialmente cuando ocurre en una escuela primaria, donde asumimos que nuestros niños van a estar seguros.

Estas experiencias nos marcan profundamente a todas las personas, pero particularmente el tiroteo en masa en Texas, puede aumentar intensas emociones en madres, padres y estudiantes que pueden sentir que las escuelas ya no son un lugar seguro. ¿Cómo procesamos este evento?

Le puede interesar:

Lidiando con emociones y preguntas difíciles

¿Cómo contestamos las preguntas que nuestros niños nos puedan hacer sobre la muerte de 19 niños y dos maestras?

Lo primero es, como personas adultas, darnos el espacio para sentir nuestras emociones y ponerlas en palabras. Entre las emociones que podemos experimentar son coraje, frustración, impotencia, tristeza, angustia, entre otras. Es importante recordar que, procesar nuestras emociones es un trabajo continuo y conlleva el manejo de una diversidad de emociones.

De la misma manera que nosotros experimentamos esta diversidad de emociones, nuestros niños también está tratando de asimilar lo que han escuchado en las noticias, o lo que han escuchado de personas adultas. ¿Cómo ayudar a nuestros niños a procesar lo que pasó en la escuela primaria en Texas?

¿Qué podemos hacer sin nuestros hijos preguntan sobre los tiroteos?

Las recomendaciones van a depender de la edad del niño, pero en términos generales es importante:

  1. Controlar el tiempo de exposición en el hogar a las noticias, preferiblemente durante los momentos del día en que nuestros niños están observando la televisión.
  2. Si los niños hacen preguntas específicas sobre la tragedia, es importante escucharlos y contestar la pregunta de una manera sencilla, sin añadir más información de la que nos están preguntando.
  3. No vamos a tener todas las respuestas a sus preguntas. De forma honesta podemos dejarles saber que es una buena pregunta, pero que no tenemos la información para contestarla. Hay algunos eventos en la vida que no tienen explicación o que están fuera del entendimiento humano.
  4. Evitar explicaciones que promuevan el racismo o que discriminen contra una raza o religión.
  5. Evitar explicaciones que solo demuestren bandos opuestos, como en los cuentos. Por ejemplo, no es una guerra de los malos contra los buenos. El ser humano es más complejo, que puede tener cualidades positivas y cualidades no saludables al mismo tiempo y parte del reto en la vida es tratar de tomar las decisiones que sean más saludables para nuestra vida y para los que nos rodean.
  6. Balancear la situación negativa que estemos viendo o viviendo con otras noticias que resalten aspectos positivos en los seres humanos y, que mantienen la esperanza de un futuro mejor.

¿Puedo hacer algo para cambiar esta realidad?

Como personas adultas, podemos reflexionar de qué manera puedo impactar a mi comunidad de forma proactiva, ya que este es un problema único en Estados Unidos. Necesitamos involucrarnos en los procesos de votación para poder transformar la frustración, miedo, coraje en una acción que promueva cambios que sean de beneficios para nuestra comunidad.

Es importante conocer las agendas políticas de las personas por las cuales vamos a votar. Por otro lado, es necesario estar alerta a nuestros hijos y buscar ayuda profesional, si observamos cambios en comportamiento o conductas que demuestren tendencias de violencia o alguna otra conducta que nos preocupe.

Recuerden que esta información no sustituye una consulta con un profesional de la salud emocional. Para mayor información pueden llamar al 984-974-3795.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría