Suben nuevamente los casos de COVID-19. ¿Es culpa de los no vacunados o hay algo más?
Sería injusto meter en un mismo saco a todos los no vacunados. Para entender este fenómeno social, los clasificaremos en tres grandes grupos. Foto: 22 Images Studio con Adobe Stock.

La llegada de las vacunas contra el coronavirus trajo un descenso estadístico y comprobable de los contagios en los territorios en donde se la aplica. Es así que desde marzo comenzaron a eliminarse las restricciones e incluso las personas inoculadas ya podían sacarse sus mascarillas. Parecía que las cosas estaban regresando a la normalidad, pero dos fenómenos sabotearon este avance: una nueva variante más contagiosa del COVID-19 (Delta) y una extensa población de los llamados no vacunados.

¿Se debe culpar a los no vacunados de una tercera ola de contagios y el potencial restablecimiento de las restricciones a los negocios? La respuesta a esta pregunta es compleja.

Los no vacunados y la variante Delta

Un 83% de los nuevos casos de coronavirus en el país son a causa de la variante Delta, según Jeffrey Zients, coordinador de la respuesta contra el coronavirus de la Casa Blanca. Un 99.5 % de las muertes y el 97 % de las hospitalizaciones se registraron entre personas no vacunadas.

Ahora, sería injusto meter en un mismo saco a todas las personas que no han recibido la vacuna contra el COVID-19. A riesgo de sobresimplificar este fenómeno social, los clasificaremos en tres grandes grupos.

Primero están aquellos que esperan recibir la vacuna pero no la han obtenido porque está fuera de su alcance, sea por la distancia a los sitios de vacunación, la falta de oportunidades (por falta de tiempo por ejemplo), o por falta de conocimiento.

El segundo grupo es de aquellos que por alguna razón u otra (y en esta ocasión no exploraremos sus argumentos) deciden no ponerse la vacuna, sin embargo, mantienen las normas de distanciamiento social, se lavan frecuentemente las manos y usan mascarillas en lugares cerrados o públicos.

Quizás no coincidamos en las razones por las cuales no quieran vacunarse, pero al menos intentan no ser agentes de contagio, pues sería absurdo negar la palpable y dolorosa realidad de que, en lo que va de la pandemia, Estados Unidos reportó 34.4 millones de contagiados y cerca de 611,000 muertes, según cifras de la Universidad Johns Hopkins.

Este grupo representa una amenaza para todos

Tristemente está el tercer grupo. Personas no vacunadas que no mantienen el distanciamiento social, ni quieren usar la mascarilla. Son individuos (o incluso familias enteras) que viven desconectados de la realidad.

Estos seres que se creen inmortales, piensan a que a ellos no les va a afectar el coronavirus. Entre los no vacunados hay quienes descaradamente confiesan que se contagiaron de COVID-19 hace varios meses y que con eso ya están inmunes, ignorando todo el consenso médico y científico sobre el tema.

Estas personas indiferentes e indolentes despliegan un peligroso grado de egoísmo que puede terminar afectando a toda la comunidad. Si alguien será responsable de buena parte de los nuevos contagios, más muertes y potenciales nuevas restricciones en los negocios, serán estos individuos.

Cabe aclarar, no creemos pertinente que el gobierno haga obligatoria la administración de la vacuna, pero los negocios están en su pleno derecho de pedir este requisito a sus trabajadores, para proteger a sus clientes y operaciones.

Si usted no se quiere poner la vacuna todavía, o si definitivamente no se la va a poner, al menos tenga la decencia de usar mascarilla, no salude con un apretón de manos y mucho menos abrace a otros. Esta recomendación suena elemental, pero como evidencia anecdótica, nos hemos topado en estas últimas semanas con personas así de irresponsables.

Nos hemos visto en la incómoda obligación de preguntar a las personas con quienes interactuamos si están o no vacunadas.

Si le preguntan si se vacunó y no lo ha hecho, despliegue con valentía sus convicciones y no mienta. Tristemente cuando el COVID-19 se mezcla con la irresponsabilidad, da como resultado un letal coctel de desprecio a toda la comunidad.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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