La tasa de suicidios se ha incrementado significativamente en todo el país, convirtiéndose en la décima causa de muerte en Estados Unidos, de acuerdo con un informe de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) publicado el 7 de junio. ¿A qué se debe esto? ¿Se pueden prevenir estas tragedias?

La entidad analizó las cifras de suicidios entre los años 1999 y 2016. En todo el país el número total de casos se incrementó un 30 %. Carolina del Norte vio un aumento del 12.7 %, mientras que en Carolina del Sur el número de estos casos aumentó un 38.3 %.

En más de la mitad de estas muertes (54%) el afectado no tenían un diagnóstico conocido de que padeciera alguna condición mental al momento de su muerte. De este grupo la abrumadora mayoría (84 %) fueron hombres.

El informe del CDC sugiere entre los principales factores de riesgo están: problemas con relaciones sentimentales, pérdida de seres queridos, abuso de drogas o alcohol, problemas de salud, trabajo o dinero.

Desde la perspectiva de la comunidad latina, uno de los grandes problemas frente a este tema es la lamentable falencia de no buscar ayuda para nuestros problemas psicológicos o emocionales. En muchas culturas se enseña a los varones a reprimir sus emociones, a ignorar sus problemas mentales, y no buscar ayuda.

Igualmente existe la lamentable creencia de que quienes buscan abrir su corazón y contar sus problemas a un mentor, un líder espiritual, o consejero “son de carácter débil”. Para colmo está el malicioso estereotipo de que ir donde un psicólogo es solo para “locos”, pero nada más lejos de la realidad.

Su salud mental es tan importante como su salud física, no la relegue a segundo plano, busque ayuda si cruzan por su mente pensamientos suicidas.

Adicionalmente evite el aislamiento, si siente que le agobia una nube de calamidades, no piense “a nadie le importan mis problemas”, en su lugar considere la fórmula matemática del historiador Thomas Fuller: “los amigos multiplican las alegrías y dividen las penas”.

Si usted conoce a alguien que está pasando por momentos difíciles, extienda su mano, comparta su fe, y no sucumba ante la cómoda indiferencia.

Si un familiar o amigo en algún momento le manifiesta su deseo de quitarse la vida, tome esta amenaza en serio y busque ayuda profesional.

La Ph.D. Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Psicóloga Clínica e Investigadora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, y columnista de La Noticia en la sección Vida Sana, comparte algunas señales de alerta de personas con pensamientos suicidas: aislamiento, regalar sus pertenencias, mencionar que estaría mejor muerto, tener comportamientos autodestructivos como tomar alcohol en exceso, hacerse cortaduras en el cuerpo, uso de drogas ilícitas, tener diálogos de despedidas o hablar de cuando no esté.

Si conoce a alguien con pensamientos suicidas, o si usted mismo siente que sus problemas lo tienen acorralado y no tiene salida, llame a la Red Nacional de Prevención del Suicidio para pedir ayuda, al 1-888-628-9454, usted puede pedir con alguien quien hable español.

También puede visitar la página de Suicide Prevention Lifeline en español.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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