Frank Rodríguez confiesa que por años mantuvo una vida algo desordenada. Panadero de profesión, se involucró activamente en activismo político en contra del gobierno de su natal Venezuela. No tenía una hora regular para comer, y cuando lo hacía era solamente arepas o empanadas, comenta Frank a La Noticia.

En las represión política en Maracay se tornó insostenible, pues Frank comenzó a ser perseguido por sus ideás políticas y tuvo que emigrar a Estados Unidos, concretamente a Charlotte.

Un problema de peso

El recién llegado se puso a trabajar y seguía manteniendo una vida algo desordenada, solo que ahora cambió las arepas por las pizzas. Sin embargo notó un cambio en su cuerpo.

Yo era gordito desde hace muchos años, pero ahora comencé a sentirme todo el tiempo cansado, no tenía energía, en el trabajo andaba muy lento, mi actitud era pésima, era una persona negativa, comenta.

A sus 27 años Frank, quien mide 1.77 cm (5′ 5″) pesaba 275 libras. Sabía que tenía que hacer algo, el problema es que en el pasado había intentado bajar de peso, y al poco tiempo me decepcionaba de no ver resultados y lo dejaba. Pagué varios gimnasios y al cabo de unas semanas ya no iba. Me di cuenta que yo mismo me saboteaba, y que el primer cambio debía ser en mi forma de pensar, debía ser más positivo y dejar de rendirme, dijo.

Una de las personas que lo ayudó a tener una perspectiva diferente en cuanto a su cambio de actitud fue el conferencista boliviano, Jürgen Klaric, de quien comenzó a escuchó sus charlas en Youtube.com

Inicia el cambio

Frank se propuso caminar tres millas diarias. Para lograrlo hizo dos cambios: 1) Comenzó a levantarse a las 5:00 a.m. (para ejercitarse y llegar a tiempo al trabajo), y 2) Se alejó de personas que eran una mala influencia en su vida. Estaba con gente negativa que no quería cuidarse, que comían mal y bebía, sabía que si pasaba con ellos iba a caer, comenta Frank.
Después de 90 días comenzó a trotar y luego a correr 5 millas diarias, cinco días a la semana.

En consulta con su médico, cambió su alimentación. Eliminé los carbohidratos simples como las harinas refinadas y el azúcar, por carbohidratos complejos. Era adicto a la papa, a las arepas pero las cambié por papa dulce (sweet potato) o plátano maduro. Restringí los refrescos de tres a la semana a uno vez cada tres meses y llegué a un punto en que ya no los busco, comenta.

Frank contrató un entrenador por Internet y comenzó a seguir un régimen de ejercicios con pesas. Ahora trata de cocinar en casa para toda la semana con la finalidad de comer saludablemente, pues él lo hace seis veces al día, en porciones pequeñas y controladas, en donde abundan los vegetales que son alineados con mostaza, una proteína (generalmente pollo) y un carbohidrato complejo, como papa dulce.

Comencé a ver resultados visibles a los seis meses. Cuando intentas cambiar, el inconsciente te va a sabotear poniendo cansancio o antojos. Entendí que yo no era el flojo, sino que esa era nuestra naturaleza, por eso, si caes levántate al día siguiente como si no hubiera pasado nada, no te desanimes y ten paciencia pues los resultados no llegan rápido, pero valen la pena, dice Frank quien a sus 28 años pesa 154 libras. En menos de un año perdió 121 libras de grasa.

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Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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