Quienes de alguna u otra manera tuvieron que navegar por el sistema migratorio antes del año 2016, deben estar agradecidos de la agilidad y eficiencia del mismo. En aquel entonces las respuestas a los trámites más comunes abordados por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) tardaban de 3 a 6 meses, dependiendo del caso.

Lamentablemente las cosas cambiaron para mal, y el tiempo promedio de procesamiento general de casos migratorios aumentó un 46 desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. ¿A qué se debe esto?

Un informe de la Asociación de Abogados de Inmigración (AILA) asegura que durante el año 2018 el 94 de los casos de: Peticiones de reunificación familiar, visas de trabajo, ciudadanía por naturalización, documentos de viaje, autorización de empleo, tarjetas de residencia, y visas para víctimas de trata de personas, se procesaron más lentamente que hace cuatro años atrás.

La traba más grave es la implementación de una serie de medidas que no agilizan ningún trámite, ni le benefician a nadie, sino que intencionalmente frenan los procesos, es decir es un intento de frenar la inmigración legal. Veamos unos breves ejemplos.

En el 2017 una nueva política comenzó a exigir a los oficiales del USCIS que realicen revisiones de decisiones de casos pasados, agregando trabajo innecesario a estos funcionarios. Otro ejemplo es la implementación de un nuevo requisito de entrevista en persona para solicitudes de tarjeta de residencia basadas en empleo, antes se lo hacía virtualmente.

El el USCIS emitió una nueva política que hace más difícil rendir el examen de ciudadanía en un idioma diferente al inglés ¿Quién se beneficia con esto? En febrero el presidente Trump declaró una emergencia nacional para construir un muro en la frontera sur, pero no mencionó nada sobre la modernización del USCIS.

En marzo la Casa Blanca anunció que cerrará todas las 23 oficinas internacionales del USCIS, una iniciativa que podría retrasar la concesión de visados y los procesos de ciudadanía. Esta burocracia sin sentido ha retrasado la tramitación de millones de casos.

Según AILA, en el 2018 la agencia tenía un atraso neto que superó los 2.3 millones de casos del 2017, esto equivale a un aumento de más del 100 de casos atrasados en un año, a pesar de que solo se registró un incremento del 4 en el número de nuevos casos recibos durante ese período. En el año fiscal 2017 la respuesta a un trámite del USCIS tardaba en promedio 7.98 meses, en el año fiscal 2018 el tiempo de espera subió a 9 meses y medio.

Frente a la preocupación de millones de inmigrantes que con ansias esperan ver una respuesta de sus trámites en el correo, AILA recomienda algunas acciones que puede tomar si considera que su caso migratorio ha tardado demasiado:

Pregunte al abogado que maneja su caso migratorio sobre las expectativas reales que tiene el procesamiento de su caso y pídale opciones que le ayuden a planificar qué hacer con su situación legal si la respuesta tarda. Recuerde informar a su abogado cada vez que cambie de número de teléfono o de domicilio.

Adicionalmente puede pedirle a un amigo que sea ciudadano estadounidense que escriba a su representante en el Congreso y presione al USCIS para que se responsabilice sobe estas demoras. Lo puede hacer de forma automática ingresando a la página de Internet de AILA una vez allí ingrese a la sección Tell Congress to Hold USCIS Accountable.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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