Darius Bowen estaba recogiendo artículos el día de Año Nuevo cuando decidió comprar un boleto de lotería para raspar por valor de 1 millón de dólares.

El sujeto de Carolina del Norte, que anotaba un recado para su esposa, decidió jugar a la lotería.

Y valió la pena.

Así lo reveló la Lotería de Educación de Carolina del Norte en un comunicado de prensa.

"Todavía no puedo creerlo hasta el día de hoy", dijo a los funcionarios el ganador.

Compró un billete de lotería sin imaginar el resultado

La ganancia inesperada de Bowen se produjo después de una parada en la tienda Speedway en Kenansville.

Se trata de una ciudad a unas 55 millas al este de Fayetteville.

Ahí es donde Bowen gastó 50 dólares en dos boletos para el juego Extreme Cash, informaron los funcionarios.

"Cuando lo estaba tachando, pensé que acababa de recuperar mi dinero", dijo a los funcionarios.

Recordando el momento en que descubrió que ganó el premio mayor de 1 millón de dólares.

"Mi esposa estaba hablando por teléfono y yo estaba en estado de shock”, aseguró.

Bowen, que vive en el condado de Duplin, decidió recibir el dinero del premio en una suma global.

Así gastará su millonaria suma

Se quedó con 424,507 dólares después de impuestos, según las autoridades.

“Es la primera vez que gané algo así”, dijo Bowen a la Lotería de Educación de Carolina del Norte.

"Lo primero es pagar algunas facturas y estamos haciendo algunas renovaciones en el hogar, así que lo terminaremos y guardaremos algunas para la jubilación”.

No es la primera vez que alguien que sale a hacer un recado regresa con un billete de la suerte.

En marzo, una estudiante de enfermería de Charlotte estaba en una pausa para el café cuando los funcionarios dijeron que recogió un boleto que obtuvo un premio mayor de 100,000 dólares.

En todo el estado, un estudiante universitario estaba comprando comestibles cerca de la costa cuando compró un raspadito por valor de 200,000 dólares, informó McClatchy News en noviembre.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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