Robin Hayes es un excongresista republicano envuelto en uno de los peores escándalos de corrupción política de Carolina del Norte.

Pese a ello, Hayes recibió un indulto total del aún presidente Donald Trump como parte de más de 100 indultos y conmutaciones emitidos por la Casa Blanca.

Hayes estaba cumpliendo una sentencia de un año de libertad condicional por mentirle al FBI durante un escándalo de corrupción.

La agencia estaba investigando acusaciones de soborno contra el destacado empresario de Durham Greg Lindberg y dos de sus asociados.

Hayes se declaró culpable del cargo en septiembre de 2019 antes de su sentencia en agosto pasado.

Hayes obtuvo libertad condicional

A Hayes se le concedió la libertad condicional en agosto pasado debido a preocupaciones por el COVID-19 y por no tener antecedentes penales.

Según una declaración de la Casa Blanca, el senador Thom Tillis —republicano por Carolina del Norte— estaba a favor de conceder el indulto a Hayes.

Trump emitió más de 140 indultos y conmutaciones como uno de sus actos finales como presidente el martes por la noche y el miércoles temprano.

Los investigadores dijeron que los acusados ​​intentaron hacer donaciones indebidas a la campaña de reelección del comisionado de seguros estatal Mike Causey.

Esto, a cambio de acciones oficiales del personal que hubieran beneficiado a una de las empresas de Lindberg.

En 2018 ocurrió el escándalo de corrupción

Fue en 2018, cuando era presidente republicano estatal, Hayes dijo que estaba "más que feliz de ayudar" a canalizar una buena parte de hasta 2 millones de dólares.

Y fue entonces que Causey fue a acusarlo al FBI.

Los fiscales dijeron que Hayes acordó utilizar el partido republicano para canalizar 250,000 dólares a la campaña de Causey.

Hayes es nieto del fundador del antiguo gigante textil Cannon Mill, un exlegislador estatal de Concord y el candidato republicano a gobernador en 1996.

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Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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