Lisa Hagerty fue vista por última vez cuando salió de la cárcel de Greenville la noche del 8 de diciembre, pero no se volvió a saber de ella después.

Su familia se encuentra desesperada por obtener respuestas sobre su ser querido.

Y es que está desaparecida después de ser liberada del centro de detención del condado de Greenville, Carolina del Norte.

La Oficina del Sheriff de esa localidad, admitió que sus agentes no pueden confirmar si Hagerty se subió a un automóvil o se alejó por su cuenta.

Su familia está desesperada

“Durante todo este tiempo he estado llorando", dijo a Fox News Melanie Lyons, hija de Lisa Hagerty.

“Me he sentido angustiada y muy alterada”, abundó.

“Ha sido muy difícil para mí porque no sabes si ella está viva o muerta”, insistió.

Han pasado semanas desde que la familia de Lisa supo de ella y no creen que ella se marchara voluntariamente y sin dejar rastros.

"La primera semana más o menos tienes esperanzas y estás bien", dijo la hija de Lisa Hagerty, Amber Lyons.

“Todavía tenemos tiempo para encontrarla”, comentó esperanzada.

“No puede estar tan lejos”, afirmó.

“A medida que avanzan las cosas, trato de mantener la esperanza, pero se vuelve difícil”, puntualizó.

No tenía sus medicamentos al salir de la cárcel

La familia de Hagerty dijo que ella no los llamó para que la recogieran.

Y su teléfono celular ha estado apagado desde la noche en que salió de la cárcel.

Las hijas de Lisa también confirman que tiene un problema de salud mental que requiere medicamentos que no tiene consigo.

Su amiga cercana Misty Reeder dijo que teme que Lisa esté en peligro.

”Sé el amor que tenía por sus hijos y sé que nunca se habría ido y simplemente no se habría puesto en contacto con ellos", dijo la amistad.

La familia de Lisa ha repartido volantes por el área donde desapareció y ha ido de puerta en puerta con la esperanza de encontrar a alguien que sepa o vea algo.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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