Amy Desormeaux fue hospitalizada por complicaciones en un cuadro de COVID-19.

Dos semanas después, la miembro del personal de una escuela del condado de Wake, Carolina del Norte, murió.

Ella trabajaba en la biblioteca de Apex Friendship High School y los estudiantes le tenían especial aprecio.

A Desormeaux le encantaba trabajar con los alumnos.

“Hizo un poco de todo”, dijo Olivia, al Canal 17 sobre el legado de su madre Desormeaux en la escuela.

En la biblioteca de la secundaria Apex Friendship, su hija asegura que ayudó a los estudiantes a encontrar lo que necesitaban.

Les aclaraba dudas sobre tecnología y los empujaba a dar lo mejor de sí mismos.

Amor incondicional de madre

A lo largo de sus años trabajando en bibliotecas escolares, lo más importante para su madre era asegurarse de que los estudiantes se sintieran amados.

Pero nadie sintió más ese amor que la hija de Desormeaux.

La familia se movía mucho y Desormeaux trabajaba en la biblioteca donde su hija fuera a la escuela.

“Era un lugar en el que siempre encontraba un llamado para servir a los estudiantes e hizo conexiones con todos”, dijo.

Desconocen causa de contagio de la funcionaria de escuela

Según las Escuelas Públicas del Condado de Wake, Desormeaux no había regresado al campus de Apex Friendship High School desde que la pandemia cerró las escuelas en marzo.

Su hija no está segura de cómo se infectó su madre de COVID-19.

Ella dice que sus padres se quedaron en casa todo lo posible y siempre usaban mascarillas cuando salían.

Sin embargo, la mujer fue hospitalizada el 8 de enero después de que le diagnosticaran COVID-19 a principios de semana.

Dos semanas después, Desormeaux murió, dejando devastados a su familia, sus estudiantes y sus compañeros en la escuela.

Muchas personas han publicado comentarios sobre cómo Desormeaux impactó sus vidas, y su hija dice que eso le da algo de consuelo en su dolor.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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