Titus Duckworth es un niño de 7 años con limitaciones que le impiden disfrutar de sus actividades favoritas.

Su padre, Tramond, solo anhela llevarlo a los parques con sus amigos a jugar.

“Y no tener que preguntar si alguien ha estado enfermo las últimas 3 semanas”, dijo a ABC11.

El niño de Raleigh sufre de anemia de células falciformes.

Se trata de un trastorno hereditario en el que no hay suficientes glóbulos rojos sanos para transportar oxígeno por todo el cuerpo.

Dolor insoportable

El menor de edad a menudo experimenta episodios de dolor insoportable.

El primero le ocurrió a los 8 meses de vida.

"Hay una diferencia muy clara entre un bebé que llora porque quiere comer y un bebé que llora de dolor", dijo Tramond.

Durante los últimos 7 años, la familia Duckworth ha tenido que ver a Titus entrar y salir del hospital cada 2 o 3 meses para recibir tratamiento.

"Estos últimos 7 años han sido difíciles para ser honesta", dijo la madre, Fleurztael Duckworth.

"Por lo general, está en el hospital perdiendo sangre y necesitando oxígeno".

Compatibles para trasplante

Pero la vida de Titus cambiará drásticamente para bien cuando reciba un trasplante de médula ósea de su hermano mayor, Tyenn.

La familia descubrió que Tyenn era compatible al 100 % con su hermano menor.

Tales coincidencias ocurren solo el 25 %de las veces.

"Me siento bien de ser 100 % compatible con Titus", dijo Tyenn al mencionado canal.

Los Duckworth habían planeado que Titus fuera admitido en el Hospital UNC Chapel Hill el 10 de diciembre para recibir quimioterapia, antes de su trasplante.

Sin embargo, una prueba COVID-19 positiva reciente para Titus ha retrasado su admisión.

No obstante, Titus está entusiasmado con su futuro.

"Porque puedo estar en casa más tiempo, no tendré que ir al hospital todos los meses", dijo Titus.

"Y puedo jugar en la nieve, hacer peleas en la nieve e ir a la piscina más de 15 minutos”.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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