Un par de tiburones blancos están de visita en la costa de Carolina del Norte esta semana.

El OCEARCH Shark Tracker muestra que Gladee hizo su llegada cerca de Wilmington el domingo 7 de marzo por la noche.

Gladee es una hembra juvenil de 400 libras y 8’8 "que fue etiquetada en Canadá en octubre pasado.

Se trata de una hembra y un macho

El sábado por la noche, el rastreador muestra un macho juvenil de 13'3 "y 1.400 libras llamado Breton en la bahía de Onslow, frente a la costa de Camp Lejeune.

También fue etiquetado en Canadá el otoño pasado.

Nukumi, una hembra de 17 pies de largo que pesa 3,541 libras, que visitó la Costa de Cristal en noviembre pasado y volvió a visitarla en enero.

Se encuentra actualmente cerca de Bermuda Rise en el Océano Atlántico.

Tiburones blancos, también hubo en SC

Hace unas semanas, el Great White Shark Whisperer de Hilton Head fue testigo de algo similar.

Y es que registró siete grandes tiburones blancos mordisqueando una ballena franca del Atlántico norte muerta de 30 pies frente a la costa de Carolina del Sur.

Fue indescriptible”, dijo Chip Michalove, capitán de un barco de pesca deportiva de Outcast de Hilton Head Island, Carolina del Sur.

“Me siento raro estar en mi casa ahora mismo cuando algo tan increíble está sucediendo en este momento frente a nuestra costa”.

Imágenes increíbles

Cuando Michalove vio por primera vez fotos de la ballena muerta flotando en la costa de Myrtle Beach supo que tenía que verlo por sí mismo.

“Fue una oportunidad única en la vida”, dijo Michalove.

Michalove ha capturado, etiquetado y liberado a más de 30 grandes blancos para la investigación científica.

Cada vez que atrapa un gran tiburón blanco, una hazaña en sí misma; hace todo lo posible para colocar una etiqueta en el pez para que los científicos puedan rastrear los movimientos del tiburón en el Atlántico.

Y es así como se puede conocer cuando visitan cada punto del mundo.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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