La exalcaldesa Jennifer Roberts hablando en la Presentación del Informe del Grupo de Trabajo de Leading on Opportunity. Foto YouTube / Jennifer Lang
La exalcaldesa Jennifer Roberts hablando en la Presentación del Informe del Grupo de Trabajo de Leading on Opportunity. Foto YouTube / Jennifer Lang

En el 2014 Charlotte recibió una noticia inquietante: a pesar de su economía creciente, el sueño americano se tambaleaba aquí. Un estudio de Harvard encontró que un niño nacido en la pobreza en Charlotte tenía las posibilidades más bajas de salir de la pobreza entre las 50 ciudades principales de Estados Unidos. Fue un grito de guerra para que el gobierno, las organizaciones sin fines de lucro y las empresas trabajarán juntos para mejorar esas probabilidades de movilidad económica. Pero ahora, ocho años después, es difícil saber si hemos progresado en esos esfuerzos.

Como resultado de los hallazgos del estudio, conocido localmente como el “estudio Chetty”, Charlotte gastó un estimado de $400 millones tratando de impactar las áreas que consideró críticas para proveerles a los niños una mejor oportunidad de escapar de la pobreza. Eso incluyó expandir los programas de pre-kinder y la vivienda a precio justo con fondos del gobierno, negocios y filantropía.

Pero si se pregunta a personas familiarizadas con este trabajo que midan cómo hemos avanzado, no se escuchará a nadie decir que lo hemos resuelto. Lo que escuchará será algo parecido a lo que dijo Brian Collier, vicepresidente ejecutivo de la Fundación de las Carolinas.

“Simplemente no hay ninguna comunidad en el país que hable tan rutinariamente sobre este tema como lo hace Charlotte. Tengo que creer que todo esto va a llevar a una gran oportunidad para nosotros”, dijo Collier.

Brian Collier. Foto FFTC.org
Brian Collier. Foto FFTC.org

Laura Yates Clark, directora ejecutiva de United Way of the Central Carolinas, dijo "creo que el enfoque y la energía de Charlotte en la movilidad económica significa que estaremos mejor". No sé si podría decir hoy, con seguridad, que los números se verían tremendamente diferentes”.

Comprender dónde se encuentra Charlotte en sus esfuerzos y qué necesita para mejorar las probabilidades es más importante que nunca ya que la comunidad se prepara para otra gran inversión: $250 millones para la iniciativa de Equidad Racial de la alcaldesa Vi Lyles. Esta inversión, como otras que siguieron el estudio Chetty, tiene como objetivo la movilidad ascendente; así como la oportunidad económica, la equidad racial y la justicia social.

Don Thomas, que participó con Leading on Opportunity, el grupo de trabajo que lleva a cabo las estrategias originales para mejorar la movilidad ascendente, tiene esta visión de sus esfuerzos. Ahora Thomas dirige “My Brother’s Keeper” de Charlotte-Mecklenburg.

“Hubo un compromiso colectivo de tener conversaciones para sentirse bien. Pero no hubo un compromiso colectivo de invertir en las cosas que sabemos que cambiarán las estructuras que mantienen la crisis actual en su lugar”, asegura Thomas.

Greg Jackson, quien creó la organización sin fines de lucro Heal Charlotte, lamenta la falta de progreso que ha visto.

Señala la falta de consultorios médicos y supermercados en partes de la ciudad.

“¿Cómo le dices a una familia que estamos invertidos en la movilidad ascendente; y no has colocado nada a su alrededor para que actualmente lo aprovechen?”

Crear un tablero para medir el progreso de la movilidad económica

Tratar de medir dónde está Charlotte intentando mejorar las probabilidades de que los niños escapen de la pobreza es difícil. El informe del grupo de trabajo dijo que debe haber un tablero para medir el progreso a corto, mediano y largo plazo. Todavía no hay uno.

Michael DeVaul pasó muchos años con la YMCA de Charlotte, más recientemente como oficial de responsabilidad social antes de tomar un trabajo en la oficina nacional. Es miembro fundador de la junta directiva de My Brother's Keeper - Charlotte Mecklenburg.

“¿Cómo es que no tenemos una medida que nos diga dónde estamos ahora? ¿Qué aspiraríamos a lograr dentro de tres años?”, preguntó DeVaul. “Eso es lo que me gustaría ver en el futuro, sólo una mayor responsabilidad. Lo que luego lleva a una mejor acción”.

No es que las métricas no existan. Hay una gran cantidad de datos —calificaciones de lectura del tercer grado, aceptación y finalización de la universidad, tasas de embarazos no deseados— que hablan de áreas amplias que Leading On Opportunity quiere abordar. La dificultad es decidir qué métricas reflejan con mayor precisión lo que la comunidad cree que mejorará las posibilidades de los niños de bajos ingresos, dice Collier de Foundation for the Carolinas.

“Uno pensaría que sería muy fácil conformarse con algunos indicadores, pero cuando realmente se sienta a hacerlo, en realidad es muy difícil porque las personas tienen diferentes opiniones sobre lo que se necesita para tener éxito”, dijo Collier. “Quiero decir, hemos trabajado con Brookings, con Harvard, con el Instituto Urbano de la UNC Charlotte y otros, y todavía estamos luchando para desarrollar ese tablero”.

La directora de Leading on Opportunity, Sheri Chisholm, espera tener un tablero más adelante este año. El grupo estuvo sin líder durante casi un año antes de que Chisholm llegará a fines del 2020; y reconstruirá el equipo para incluir personal que supervisará la estrategia, la política y los datos.

Tome la tasa de graduación: se usa mucho como una medida del éxito académico mínimo, pero no dice qué tan bien están preparados los estudiantes para la universidad o el trabajo. Chisholm dice que el plan de Leading On Opportunity es ir a las personas a las que buscan ayudar y hacer la pregunta de esta manera: ¿cómo sabría que está obteniendo una buena educación y experiencia escolar?

Sherri Chisholm. Foto Leading On Opportunity
Sherri Chisholm. Foto Leading On Opportunity

“¿Cómo estamos midiendo el éxito? Importa. Pero lo que más importa es que las personas puedan apuntar a una vida mejorada y un mayor bienestar”, dijo Chisholm. “Aquí hay una lista de formas en que podemos medirlo. Tu nos cuentas que te resalta y te diría que las cosas han cambiado. ¿Significa eso que tienes un maestro constante durante el año y no hay suplentes que entran y salen? ¿Significa que tus comidas han cambiado? ¿Significa que tu estudiante puede ir de su casa a la escuela de manera segura?”, menciona Chisholm.

De hecho, crear un tablero lleva mucho tiempo, dice Byron White, quien dirige la Oficina de Investigación Urbana y Participación Comunitaria de UNC Charlotte. Su equipo está trabajando con Leading on Opportunity y otros en eso. Él dice que parte del desafío es encontrar una manera de medir la información que sea significativa e inspiradora. Él dice que ha habido mucho trabajo hasta ahora en las métricas.

“A lo que realmente tenemos que llegar es simplemente dejarlo y decir, sabes que, todos vamos a adoptar esta forma de saber en este momento y seguir adelante”.

Es posible que aún no tengamos un tablero para medir dónde se encuentra Charlotte en sus esfuerzos por aumentar las probabilidades de escapar de la pobreza; pero aún hay formas de evaluarlos. Mañana veremos dónde se encuentra Charlotte en las áreas que han recibido la mayor cantidad de dólares y colaboración — el preescolar y las viviendas a precio justo — y el impacto de la pandemia.

EQUALibrium

Esta historia forma parte de la serie EQUALibrium: An exploration of race and equity in Charlotte de WFAE. Encuentre esta historia en inglés en la página de WFAE.

Lisa Worf

Lisa Worf

Lisa Worf cambió el Medio Oeste del país por Charlotte en el 2006 para trabajar en WFAE. Trabajó en la televisión pública de Detroit y enseñó inglés en Austria antes de dedicarse a la radio. Lisa...

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Jasmín Herrera

Periodista trilingüe, mexicoamericana nacida en California y criada en Carolina del Norte. Se graduó de la escuela de periodismo de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill en el año...