Los equipos de pesca ponen en riesgo la vida de ballenas que están en vías de extinción si no se toman acciones a tiempo.

Es por eso que la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) anunció una restricción para la lucrativa industria pesquera de la langosta. Esto como un intento del gobierno federal para salvar de la desaparición a la ballena franca del Atlántico norte.

La ballena franca es una especie seriamente amenazada con alrededor de 360 ejemplares que son vulnerables a morir o sufrir lesiones graves al quedar enredadas en equipo de pesca.

Restricciones que permitirán proteger a las ballenas

Las disposiciones reducen el número de cuerdas que unen las boyas con las trampas para langostas y cangrejos, dijo la NOAA. Las normas obligarán el uso de cuerdas menos resistentes para que las ballenas puedan romperlas y liberarse en caso de quedar enredadas.

La dependencia también señaló que las medidas amplían las zonas en que la pesca con trampas de cuerda quedará prohibida o restringida.

La NOAA espera reducir en casi un 70 % el peligro que corren los cetáceos. Al mismo tiempo, la industria pesquera puede seguir prosperando al incorporar equipo comercial adecuado.

Industria pesquera podría verse afectada

Sin embargo, miembros de la industria pesquera de la langosta dicen que las nuevas normativas podrían dificultar el llevar langostas a los consumidores. En parte, debido al costo anual del cumplimiento de las disposiciones que estableció NOAA entre 10 millones y 19 millones de dólares.

La industria de la langosta ha sido exitosa en los últimos años debido a grandes capturas de los crustáceos y los precios firmes del producto en el mercado. Pero, también el sector enfrenta mercados volátiles en el extranjero y las repercusiones económicas de la pandemia de coronavirus, que azotó con fuerza al sector de los mariscos.

El sector pesquero de la langosta en Estados Unidos se ubica mayormente en Maine. La Asociación de Pesqueros de Langosta de Maine manifestó su apoyo a las protecciones para la ballena con las que la industria puede vivir. No obstante, el grupo comunicó su preocupación de que el gobierno esté “imponiendo una carga injustificada al sector pesquero de la langosta en Maine”.

La directora ejecutiva del grupo, Patrice McCarron, señaló que la industria pesquera de la langosta en Maine no ha tenido un caso documentado de alguna ballena franca enredada en más de 17 años. También señaló que los pescadores están preocupados de que futuras restricciones puedan imposibilitar la pesca.

Desarrollado por La Noticia con información de AP.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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