A lo largo de nuestra vida hemos aprendido que las palabras tienen poder y una gran influencia en las relaciones, pero también en los acontecimientos que nos rodean.

El lenguaje que usamos para comunicarnos y expresarnos tiene distintos resultados. Las palabras tienen el poder de comprometernos con una causa o alejarnos de ella. Pueden influir en nuestra conducta, así como representar lo que somos. Por otro lado, las palabras también pueden herir o sanar.

 

Palabras que atraen

Siempre he pensado que las palabras son como un imán, que atraen tanto lo bueno como lo malo. En ese sentido, son una herramienta poderosa que condiciona nuestros resultados en todo lo que hacemos en la vida

Se dice que el cerebro no entiende las instrucciones en negativo sino en positivo. Es distinto decir No me dañes a Trátame con amor. Ambas frases invitan a lo mismo, pero la petición en positivo condiciona al cerebro hacia una acción más concreta y sin errores.

Entonces, las palabras son órdenes y permiten que sea posible una conexión entre las emociones, las ideas, los sentimiento, los sueños y los resultados. Decir, anunciar o declarar en voz alta, así sea para nosotros mismos, son una forma de comenzar el viaje hacia el logro de nuestras metas.

 

Dime con quién andas, y te diré quién eres

¿Te ha pasado que estás alrededor de una persona que se queja constantemente? ¿Cómo te sientes al escucharla? ¿Sientes que está enfocada hacia el progreso y esperando resultados positivos en su vida? En lo que a mí respecta, no recuerdo alguien que pueda decir “estoy mal” con una sonrisa en su rostro; de esa misma forma está su entorno y así de grises son sus resultados.

Por el contrario, piensa en alguien cuyas frases sean alentadoras y enriquecedoras, aun en situaciones no favorables. ¿Crees que la vida de esa persona es feliz? Te diré que tal vez no, pero esa gratitud y emoción en sus palabras contagia y motiva a todos los que le rodean, y así es la atmósfera que se crea a su favor.

 

Palabras que marcan

Engrandecer y destruir es muy sencillo a través de las palabras precisas. Las palabras no se pueden recoger. Es por ello que debemos pensar muy bien antes de hablar, ya que una vez que decimos algo somos responsables de ello, para bien o para mal.

Muchas veces decimos cosas que no queremos, pero al usar frases incorrectas sentenciamos nuestras ideas. De esa forma podemos ofender, dañar relaciones, herir los sentimientos de otras personas, así como impactar en su autoestima. Ese impacto puede ser en dos vías, así que teniendo claro el propósito solo tienes que elegir las palabras correctas y decirlas en el momento adecuado.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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