En los últimos años hemos sido testigos de muchas tragedias en Estados Unidos. Masacres en las escuelas, centros comerciales, iglesias, centros de trabajo, en conciertos al aire libre, incidentes de odio y demás. La pregunta que siempre nos hacemos es ¿Qué está pasando en esta nación? ¿Qué es lo que anda mal en esta sociedad?

Hemos llorado cada vez que ocurren estos casos. Me viene a la mente los familiares de los inocentes atacados y surge la incógnita ¿Por qué? ¿Cuál es la razón que lleva a una persona a seguir ese impulso diabólico de llevar a cabo tan horrendo acto de violencia contra personas inocentes?

La conclusión que he encontrado sobre esta situación, quizás no sea la más aceptada por la sociedad en la que vivimos hoy, pero creo que es importante compartirla, y el análisis final lo tiene usted querido lector.

Las sagradas escrituras nos dicen que el mundo está regido por dos poderes: el poder de Dios y el poder del mal, ambos se mueven en el terreno espiritual. Esto aplicado a la condición humana se lo denomina: el hombre espiritual y el hombre carnal.

El hombre carnal, de acuerdo a las escrituras, es aquel que camina apartado de Dios, su diario vivir está guiado por una moral subjetiva, es una persona que cree que sus esfuerzos personales son los que le hacen vivir bien. Es autosuficiente, sus éxitos y avances en la vida los ve como parte de los conocimientos que ha obtenido en el mundo que le rodea. Usualmente el hombre carnal no cree que haya linderos, cree en el pensamiento libre, sin restricciones, cree que para ser feliz tiene que dar rienda suelta a sus deseos y pasiones personales.

En contraste, el hombre espiritual incluye constantemente sus principios morales en todo lo que hace y emprende, incluye a Dios en todas las decisiones que toma, cree que todos sus esfuerzos combinados con la búsqueda de Dios son los que lo llevan al éxito, no cree que es autosuficiente pues depende de Dios para todo lo que emprende. Siempre va hacia las escrituras para poner linderos en su vida y no pasarse de ellos. Constantemente le pide a Dios que renueve sus pensamientos para no hacer lo que es indebido.

Después de estudiar acerca de estos dos hombres, que no es más que dos condiciones humanas dentro de cada persona, llego a la conclusión de que el hombre carnal ha estado operando en nuestro país más que el hombre espiritual, y que mientras más personas piensen carnalmente guiados por su propio placer o temores, la nación se acercará más a la violencia y la falta de amor a la vida, la cual solo proviene de Dios.

El que ama a Dios ama la vida. Quien realmente ama a Dios no se atreverá a destruir a su prójimo, ya que Dios dice que se ame al prójimo como a sí mismo. El que busca de la dirección de Dios, no maltrata ni hiere a nadie, sino que sana las heridas y las venda.

¿De donde provienen las guerras, los pleitos, las contiendas, la violencia y los homicidios? ¡No es sino del corazón del hombre!, dice Dios. La única forma de cambiar el corazón humano y traer paz a la nación es teniendo una comunión más cerca con Dios, el cual provee paz, gozo, contentamiento, perdón y una mente saludable, la cual antes de tomar una acción grande o pequeña, pide a Dios su dirección para no equivocarse.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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