Seguramente usted ya ha leído o escuchado en las noticias que en Estados Unidos el número de niños y adolescentes obesos continúa creciendo rápidamente. La pregunta es: ¿porque los científicos y doctores ponen tanta atención a esto y califican esto como una amenaza para la salud? y cómo padres, ¿qué podemos hacer para evitarlo? ¿Por qué un niño llega a ser obeso?

Es importante saber que no todos los niños con un peso por encima del peso recomendado son obesos. Un niño no es considerado obeso hasta que su peso sea por lo menos más del 10 mayor que el peso recomendado para su estatura y su cuerpo.

Factores de riesgo

La obesidad ocurre generalmente cuando nuestro cuerpo consume más calorías de las que puede llegar a quemar. Pero además puede ser heredada. Por ejemplo, si uno de los padres es obeso, existe un 50 de probabilidades que el niño lo llegue a ser. Sin embargo, si ambos padres lo son, las probabilidades aumentan al 80.

Otro factor influyente es el medio ambiente. Nuestra sociedad de consumo promueve estilos de vida rápidos y fáciles para una población que vive en carreras y sin tiempo para ellos mismos y sus familias.

Golosinas y videojuegos

Según el Dr. David Ludwig, director del programa de obesidad del hospital infantil de Boston, casi un tercio de niños entre las edades de 4 a 16 años en Estados Unidos consumen alimentos precocidos para calentar al microondas y comidas rápidas diariamente. Además de la vida sedentaria que llevan.

Los niños gastan más tiempo jugando video juegos, o en la computadora o viendo televisión que jugando activamente afuera. Todo esto contribuye a que sea difícil para un niño elegir alimentos saludables y hacer suficiente ejercicios cuando ellos están expuestos a este ambiente en sus casas, en las guarderías, en las escuelas o en la comunidad en que se rodean.

¿Qué hacer?

1) Tarea de todos

La clave para ayudar a que los niños de todas las edades mantengan un peso saludable es que la iniciativa sea de toda la familia. Es cambiar la mentalidad y decirnos a nosotros mismos que si podemos hacerlo. Deje que sus hijos se involucren, que ayuden a preparar los alimentos, llévelos al supermercado y enséñeles a que aprendan a hacer buenas decisiones.

2) Buenos hábitos

Enseñe y practique hábitos como el de comer despacio, desarrolle una rutina, planee las comidas eligiendo aquellas bajas en grasa, controle las porciones, involúcrese con la escuela y entérese que come su niño mientras esta en ella, coman en familia y no miren televisión mientras comen, eviten tanta meriendas o bocadillos y aprenda otras maneras de premiar a su hijo diferentes a premiarlos con comida y evite la ley del plato limpio, si su hijo ya está satisfecho no lo forcé a que siga comiendo.

3) Su ejemplo

Si usted come bien, hace ejercicio regularmente e incorpora hábitos saludables a la vida diaria de su familia, usted estará dando el ejemplo para un estilo de vida saludable que perdurara en sus hijos. Hábleles de la importancia de comer bien y de ser activos. Demuéstrele a sus hijos cuánto los ama y cuán importante es para usted verlos felices y sanos.

Sandra Tejada

Nutricionista y Coordinadora de Lactancia Materna en el programa de WIC en el condado de Cabarrus, y Consultora Internacional de Lactancia en el Carolinas Medical Center.

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