un supremacista blanco, de 28 años de edad, cargado con armas de fuego y odio contra los musulmanes, atacó dos mezquitas en la ciudad neozelandesa de Christchurch, dejando 50 muertos y 48 heridos. ¿Cuál fue la respuesta del gobierno? Iniciar un cambio en las leyes de armas en ese país.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, instruyó a su gabinete para que discuta los detalles en las leyes sobre el control de armas de fuego, en vista de que el atacante obtuvo legalmente el armamento con el que perpetró la masacre, pues ese país tiene menos restricciones para rifles o escopetas que en otros rincones de Europa.

La reacción neozelandesa a la cruel tragedia de un tiroteo masivo no fue solamente buenos deseos y oraciones para las familias de las víctimas, sino enmendar vacíos legales para tratar de prevenir una próxima masacre.

¿Qué pudo llevar a un individuo a cometer semejante atrocidad? Las respuestas son inciertas y no serán plenamente satisfactorias, lo cierto es que alrededor del mundo, especialmente en Europa (y también en Estados Unidos) existe una proliferación de grupos de odio.

Cuando se le preguntó al presidente Donald Trump sobre este tema, el primer mandatario desestimó la proliferación de grupos de odio, diciendo que se trataba de pocas personas, pese a que las estadísticas lo contradicen.

En Estados Unidos el número de grupos de odio se incrementó, pasando de 954 en el año a 1,020 en el , un aumento del 7, según un reciente estudio del Southern Poverty Law Center (SPLC).

El número de grupos de odio establecidos en Carolina del Norte llegó al nivel más alto de los últimos cinco años. En el año se identificó a 24 de estas agrupaciones operando en Carolina del Norte, para el año el número de grupos de odio en el estado llegó a 40. En este estado estos grupos son predominantemente de supremacía blanca.

Tristemente Estados Unidos es el país con más casos de tiroteos masivos perpetrados por civiles en el mundo. ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno frente a estas crecientes tragedias? Inacción motivada por la siguiente campaña electoral.

Tragedias como la ocurrida en Virginia Tech () con 33 muertos, o en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown () con 27 muertos, o en un club en Orlando () con 49 muertos, o en un concierto en Las Vegas () con 58 muertos, o en una iglesia en San Antonio () con 26 muertos, o en la secundaria Parkland () con 17 muertos sacudieron al país, pero no a sus congresistas y poco o nada se a hecho para mejorar el tema de control de armas.

El Congreso ni siquiera actuó cuando uno de sus propios miembros, la legisladora Gabrielle Giffords, fue atacada cerca de Phoenix, Arizona, en enero del cuando un desequilibrado mental le disparó a la cabeza afuera de un supermercado.

¿Es realmente necesario que tengamos fusiles semiautomáticos en nuestros hogares?, ¿No sería mejor que reforcemos a los departamentos de policía locales? Tristemente en Estados Unidos las armas de fuego de alto poder seguirán libremente a disposición de quienes puedan superar una serie de simples requisitos legales.

Pese a la tragedia, nos motiva ver como países como Nueva Zelanda dejan atrás el miedo a la próxima campaña electoral y se concentra en hacer cambios que pueden salvar vidas. Albergamos la lánguida esperanza de que esto algún día también ocurra en Estados Unidos, y oramos por que en el futuro no sigamos reportando incidentes dolorosos que pueden ser prevenidos.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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