Thomasville, – El sueño de Josué Alexander Soriano, si el gobierno de Estados Unidos le otorga el asilo, es estudiar y algún día poder ser un policía.

“No me gustan las injusticias”, comentó a La Noticia este joven salvadoreño de 19 años, quien el 5 de agosto recuperó su libertad luego de estar preso seis meses en el Centro de Reclusión Stewart, en Lumpkin (Georgia).

Josué fue el segundo joven en lograr la libertad de los llamados NC6, un grupo de seis jóvenes centroamericanos arrestados por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) a comienzos del año.

Josué actualmente se dedica a trabajar en la instalación de pisos junto a Elman, su hermano mayor, a practicar fútbol y asistir a la iglesia.

Josué tiene una petición pendiente de asilo, y con fe espera que le den pronto una fecha para presentarse ante las autoridades de Inmigración.

Tiene fe en conseguir el asilo

El joven tiene una petición pendiente de asilo, y con fe espera que le den pronto una fecha para presentarse ante ellos.

“Estar libre ha sido lo mejor que me ha pasado, luego de pasar seis meses preso y con el miedo a ser deportado. Esta es una oportunidad más, y lo que quiero es seguir adelante y ver qué pasa con mi caso”, manifestó el joven.

Josué fue detenido por agentes del ICE en la mañana del lunes 1ro de febrero en su apartamento de Thomasville.

“Un muchacho que vivía con nosotros, nos levantó y dijo que estaba la policía. Tenían chalecos de la policía y luego se los quitaron y se identificaron como agentes del ICE. Dijeron que tenía una orden de deportación y me amarraron de pies y manos con cadenas, no podía caminar”, recuerda el joven.

Josué estuvo por espacio de una semana de una cárcel a otra, hasta que fue transferido a Stewart, donde comenzó la lucha de su hermano, y grupos como Alerta Migratoria y Unidos We Stand para evitar su deportación. También contó con la ayuda de la Iglesia Nueva Vida, en High Point, y la congresista Alma Adams, desde el momento de su detención.

 

No tendría futuro en su país

Josué huyó de su país, El Salvador, donde están sus padres y casi toda su familia, por el miedo a las pandillas que lo amenazaron si no se unía a ellos.

Su ingreso fue en junio de 2014, y nunca ingresó a la escuela y se dedicó a trabajar. Por dejar de lado su petición de asilo y no presentarse en la corte, se hizo automática la orden de deportación.

“Espero terminar mis estudios, en mi país solo me faltó un año para terminar el bachillerato. No quiero regresar, soy joven y tengo una vida por delante y allá no tendría la tranquilidad que tengo aquí”, expresó.

ICE dijo que en enero inició el “Operativo Guardián de la Frontera”, que resultó en el arresto de 127 jóvenes y 79 familias centroamericanas, en el distrito de Georgia que comprende además a Carolina del Norte y del Sur.

El gobierno inició las redadas para detener y deportar a personas que ingresaron al país después del 1ro de enero de 2014, en su mayoría adultos y niños provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala.

 

 

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