Charlotte – La esperanza de quedarse en el país junto a su familia, se desvanece para Juana Luz Tobar Ortega, luego que Inmigración negará una petición para evitar la deportación.

La decisión ocurre a pocos días de que Juana llevará a las oficinas de Charlotte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), una solicitud para detener su deportación en la que se pedía una extensión de un año.

Juana muestra el documento en el que pedía que su deportación fuera parada al menos por 1 año.

El viernes 19 de mayo Juana viajó desde Asheboro junto a su familia, miembros de su iglesia y activistas de organizaciones que buscaban hacer presión para que la madre no fuera separada de su familia.

Ese día la guatemalteca debía presentar su boleto de avión ya que debe salir del país antes del 31 de mayo, Ese viernes tuvo una noticia alentadora luego que ICE recibiera la petición, pero su aceptación estaba pendiente hasta que el lunes 22 de mayo su abogado fue notificado de la negativa.

Estamos devastados, porque teníamos esperanzas de que le extendieran el tiempo, pero ya no se puede hacer nada. Lo único es que tengan compasión con ella y con nosotros. No es posible que la saquen así, ella ha contribuido con este país”, expresó Lesvi, la hija mayor de Juana.

Una primera petición para detener la deportación, no fue recibida el 17 de abril, cuando le colocaron un grillete en su tobillo y le notificaron que debía “autodeportarse”.

Le dijeron que la esperan en el aeropuerto de Raleigh, y que allí le quitarán el grillete y le entregarán su pasaporte”, comentó la hija.

Juana, de 44 años, quien vive hace 25 años en el país, es madre de cuatro hijos, abuela de dos niñas y esposa de un ciudadano americano.

Manifestantes, familiares y miembros de su iglesia en Asheboro, acompañaron a Juana a su cita con ICE.

Había perdido el asilo que tenía

En 1992 Juana consiguió el asilo, luego de huir de su país que libraba una guerra civil, dejando allí sus dos hijas mayores. En 1999 su hija mayor Lesvi, enfermó de gravedad, y Juana retornó sin autorización a su país para cuidarla.

Al regresar con sus dos hijas le tomaron huellas, y posteriormente revocaron el asilo. En 2004 la mujer recibió una carta en la que indicaban que debía irse, pero la ignoró y siguió trabajando en la fábrica de muebles donde es costurera. En 2011 los agentes del ICE fueron por ella a su trabajo y terminó presa en Atlanta, pero sin saber el motivo la dejaron salir una semana después.

Ayuda de la comunidad

Activistas de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP) y del Comité de Servicio de Amigos Americanos (AFSC), de Greensboro, iniciaron una campaña de apoyo a Juana.

La campaña incluyó una jornada de envío de correos electrónicos el 18 de mayo a los buzones de los encargados de la oficina regional del ICE, y el martes 23 de mayo llamadas al director regional en Atlanta (Georgia).

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