En nuestra cultura latina es muy común que utilicemos apodos para referirnos a nuestros hijos/as. Mayormente, sobrenombres que se refieren a alguna característica física (ej. la gordita, el chaparro). Aunque sabemos que la motivación de utilizar estos apodos es el cariño y que, cuando los hijos son pequeños pudiera parecer gracioso, la realidad es que puede afectar su auto-estima.

Es importante recordar que vivimos en una cultura muy enfocada hacia la apariencia física, que puede promover en las personas una susceptibilidad a sentirse diferentes, tener insatisfacción corporal, o enfocar su auto-estima en solamente su apariencia física. Entonces, ¿qué podemos hacer como padres y madres para que se desarrollen emocionalmente saludables?

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Evitar apodos de una característica física

Usualmente nos toma tiempo y dedicación el identificar el nombre apropiado para nuestros hijos porque sabemos que los nombres tienen un significante muy importante en la vida de las personas que, puede marcarlas y definirlas. No abortemos ese trabajo que realizamos en buscar el nombre perfecto al sustituirlo con un sobrenombre.

Por otro lado, este sobrenombre puede ser usado por otras personas para molestar o hacer “bullying” afectando así su auto-estima.  

Evitar comentarios sobre el peso

Los comentarios inapropiados sobre el peso que, aunque tenga una buena intención, tienden a predecir conductas de dietas y restricción alimentaria que puede desencadenar en un trastorno de la conducta alimentario (p. ej. anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o trastorno por atracón).

Recuerden que debemos enfocarnos en un marco de salud y no necesariamente en cómo se ve nuestro cuerpo físicamente.

Evitar comentarios sobre la apariencia física

Cuando le hacemos comentarios sobre su apariencia física, nos transformamos en una lupa que magnifica algún rasgo que, muy probablemente, su hijo había notado.

Esta experiencia puede hacer que sean más sensibles a su apariencia física o pensar que las demás personas van a estar pendientes de ese rasgo físico.

Para ayudar a nuestros hijos a desarrollar una buena auto-estima y una buena relación con su imagen corporal, es importante valorar en nuestros hijos sus habilidades y las capacidades de su cuerpo físico.

Por ejemplo, podemos resaltar las capacidades para practicar algún deporte o simplemente la posibilidad de poder correr, jugar, o caminar.  

No hay que perseguir ningún estándar de belleza porque la belleza viene en múltiples formas, tamaños y colores. El hogar y las relaciones con las madres, padres, y hermanos es la primera experiencia interpersonal que tienen los hijos. Por eso es importante enviarles un mensaje de aceptación y validación por quienes son y no por como luzcan físicamente.

Esta información no sustituye una consulta con un profesional de la salud emocional. Para mayor información pueden llamar al 984-974-3795.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría