Una mujer terminó de limpiar una de las oficinas del cementerio Lafayette Memorial Park en Ramsey Street cuando fue atacada por tres hombres afuera del edificio.

La mujer fue golpeada, abusada sexualmente y dada por muerta en septiembre de 1992.

Pero luego de 28 años sin resolverse el caso, la policía de Fayetteville logró identificar a uno de los sospechosos gracias a la base de datos federal de ADN.

Fue así que después de casi tres décadas de incertidumbre, se realizó un arresto este lunes por la mañana, que podría esclarecer todas las dudas alrededor del hasta ahora misterioso caso.

La víctima siempre clamó justicia

La violación, que supuestamente involucró a tres agresores, ocurrió al salir del cementerio ubicado en Ramsey Street.

La jefa de policía de Fayetteville, Gina Hawkins, el teniente Michael Petty y el fiscal de distrito del condado de Cumberland, Billy West, elogiaron la perseverancia de la víctima en su búsqueda de justicia.

“Este es un gran día para la víctima y un gran día para el condado de Cumberland”, dijo West.

Petty explicó la cronología del caso, desde la recopilación inicial de pruebas de ADN en 1992 hasta cuando las pruebas identificaron a un sospechoso.

El equipo de agresión sexual fue probado por laboratorios locales y estatales varias veces a lo largo de los años.

Solo cuando el sospechoso estaba en libertad condicional por un delito cometido en 2019 y se le tomó el ADN en 2020 que se estableció la conexión.

Así ocurrieron los hechos

“Vinieron detrás de mí cuando coloqué la aspiradora en el auto, me noquearon”, describió la mujer hace unos años sobre lo ocurrido.

De acuerdo con su versión, la arrojaron al maletero de su Toyota Corolla y la llevaron a un área aislada en el condado de Harnett.

“Traté de rascar la luz trasera para salir”, dijo.

“El siguiente recuerdo que tengo fue el de estar en el suelo, ser golpeado en la cara, pateada y violada”, lamentó.

“Sabía que estaban tratando de romperme el cuello para matarme”, remembró.

Los hombres la dieron por muerta conduciendo su auto de regreso al cementerio, donde intentaron conducirlo hacia un estanque de patos.

Incluso usaron el camión de trabajo del cementerio para tratar de empujar el Corolla al estanque después de que se atascó en un poco de barro.

Antes de irse, los hombres pintaron con aerosol todo lo que tocaron en el automóvil para ocultar cualquier evidencia dejada.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

Leave a comment