Fue un milagro del cielo, dice Jennifer DeLeón cuando describe la manera cómo su comunidad ayudó a su familia a encontrar una vivienda, luego de verse obligados a abandonar la casa donde vivieron por 10 años, en Davidson.

Debido a múltiples circunstancias como gastos médicos, costos de trámites migratorios, y emergencias familiares, Jennifer y su familia se retrasaron en varias ocaciones en el pago de la renta de su apartamento en Oak Hill Apartment Homes. Pese a que cada vez que se retasaban pagaron la renta, más una multa, y aunque ya no debían ni un centavo al conjunto de apartamentos, pasado su contrato de arrendamiento no les fue renovado. La familia tenía que abandonar el lugar .

Carrera contra el tiempo

Pese a que el apartamento de dos dormitorios era muy pequeño para Jennifer, su esposo y sus cuatro hijas, la familia tuvo de adaptarse debido a vivir aquí debido a múltiples beneficios, principalmente la renta económica, pagaban 650 al mes.

Adicionalmente, el apartamento estaba diseñado para discapacitados, lo cual ayudaba a Jennifer quien padece de esclerosis múltiple, y por si eso fuera poco, la familia está encantada con las escuelas donde estudian sus hijas de 11 y 13 años de edad, así como el programa de prekinder en donde está su niña de 4 años, el cual es gratuito y cerca de su casa: La Escuelita San Alban.

Cambiarse de casa significaba para la familia nuevas escuelas y mayores gastos. Según Apartment List el alquiler promedio para un apartamento de dos habitaciones en Davidson es de 1,025 mensuales.

Comenzamos a buscar un apartamento pero no encontrábamos nada, todo estaba demasiado caro. Mi angustia era que pasaban las semanas y no hallábamos dónde vivir. Lloraba pensando que tendríamos que dormir con las niñas en el auto, recuerda DeLeón.

Un informe del Condado de Mecklenburg encontró que se necesitan cerca de 51,000 unidades de vivienda para suplir las necesidades de las personas que perciben ingresos del 80 o menos del promedio del área. La mayor parte de la necesidad es para personas que tienen ingresos aún más bajos, como es el caso de Jennifer.

Hablamos con muchas personas buscando guía, algunas nos recomendaban que nos quedáramos y enfrentáramos el desalojo para ganar tiempo, pero sabíamos que esto nos traería problemas en el futuro cuando estuviéramos listos para buscar una vivienda, dijo Jennifer a La Noticia.

Una luz de esperanza

A escasos días de la fecha en que tenían que salir de Oak Hill Apartment Homes, Pat Shaw, directora de La Escuelita San Alban, se enteró de la situación que la familia de una de sus alumnas estaba viviendo.

Cuando supe lo que les estaba pasando, comencé a llamar a personas de la iglesia, formamos un grupo con diferentes habilidades para tratar de ayudarles. Con el paso del tiempo veíamos que no podíamos encontrar un lugar idóneo. Fue en ese momento que supe de una amiga que tenía una casa en alquiler, la cual prácticamente fue destruida por sus inquilinos anteriores. Mi amiga me dijo que no estaba dispuesta a reparar la casa y que tampoco la podía alquilar como estaba, así que le propuse que le permitiera a la familia quedarse y que juntos la repararíamos, asegura Shaw.

Miembros de la escuelita, feligreses de las iglesias: St. Alban’s Episcopal Church, Davidson United Methodist Church, y la Iglesia Pentecostes Monte de Sion en Cornelius, junto con la familia de Jennifer pusieron manos a la obra.

Construyendo un hogar

La casa estaba destruida por dentro, las paredes estaba cuarteadas y entraba todo el frío, el baño no servía, ni la bañera, la cocina no tenía piso y tampoco había estufa, las primeras noches tuvimos que dormir los seis en un solo cuarto con un calentador eléctrico, por que el frío era espantoso, pero sabíamos que esta era una oportunidad y que teníamos que luchar por ella, recuerda DeLeón.

Miembros de las iglesias donaron material de construcción, así como pintura y se ofrecieron como voluntarios. Entre ellos estaba Jeremías Coreas, quien luego de terminar la jornada en su empleo en el área de la construcción, llegaba a la casa y servía como voluntario desde las 6:00 p.m. hasta la media noche, para luego levantarse a las 5:30 a.m. para seguir con su trabajo.

En realidad a esto nos manda la palabra de Dios, a que nos unamos y nos ayudemos los unos a los otros. Para esto estamos, para ayudar donde esté a nuestro alcance, pues unidos sabemos que se hacen más rápido las cosas. Es un privilegio ayudar, dijo Coreas.

La familia recibió además muebles, camas, ropa, calentadores. Shaw habló con su hijo, quien está en la Fundación Giving Spirit (AGSF) un grupo de jóvenes del área de Lake Norman dedicados a ayudar a madres locales que enfrentan enfermedades crónicas, quienes recaudaron 1,200 para comprar una lavadora y secadora para la familia.

La nueva casa

La nueva casa está ubicada a unos cinco minutos de donde estábamos antes, las niñas están felices, tienen su propio espacio pues la casa es grandísima y mi esposo también siente más seguridad. Sabemos que si juntos logramos pasar por esto, lo demás va a ser más sencillo, asegura Jennifer.

La familia está pagando 700 al mes en arriendo. La dueña de la casa, al ver todo el trabajo realizado por mejorar la vivienda en tan poco tiempo, les hizo un descuento en el primer mes de renta.

Nos ayudaron personas de diferentes denominaciones, todas las peticiones que le hice a Dios fueron escuchadas, Dios nos mostró su amor por medio de otras personas. Mi hermana me dio la sorpresa de que trajo a mi madre a la nueva casa para fin de año. Para mi fue muy emocionante, difícil de asimilar por la felicidad que teníamos, dijo DeLeón.

Unas dos docenas de personas estuvieron involucradas, personas con diferentes habilidades y conexiones, quienes pudieron ayudar por una hora en cada ocasión, pero colectivamente pusimos muchas horas. Ayudar a otros no significa que debes dar tu vida por esta causa, sino quizás solamente media hora y eso puede hacer la diferencia, agregó Shaw.

Nos acercamos más como familia, nos involucramos más en el pueblito en donde vivimos, con gente que ya conocíamos pero nunca habíamos hablado. Se abrió la puerta a otras personas, a otras amistades, ha despertado en mí el querer ayudar a otras personas que están en la misma situación que yo, concluye DeLeón.


CJC LogoEsta historia fue producida por Charlotte Journalism Collaborative, una asociación de seis compañías de medios que trabajan juntas en un esfuerzo iniciado por Solutions Journalism Network y financiado por Knight Foundation.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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